Edición: Sexto Piso,
2013
Páginas: 176
ISBN: 9788415601340
Precio: 16 €
a veces tener memoria es una buena cosa, porque ahí está la historia de tu vida y sin ella no habría nada, pero otras veces tu memoria guarda cosas que preferirías no volver a saber nunca y, por mucho que intentes quitártelas de la cabeza, siempre vuelven. Pág.140.
Son
muy pocos los libros que se pueden describir como «especiales». No (solo) me
refiero a su calado, a su capacidad para convertirse en inolvidables para el
lector, sino que hablo de aspectos más objetivos que permitan considerarlo una
obra singular. Creo que Del color de la
leche, la primera novela traducida al castellano de la dramaturga inglesa
Nell Leyshon, encaja en esta definición por un motivo concreto: está narrada por una joven campesina que acaba de aprender a escribir. En la
literatura histórica hay muchos personajes parecidos, pero pocas veces se
presta atención a su condición de iletrados. En este caso, la escasez de
conocimientos de la protagonista en materia de letras se plasma en una
escritura sin mayúsculas y con una puntuación particular que prescinde de los
guiones del diálogo. Lejos de dificultar la lectura, estos rasgos la convierten
en una voz muy poética e íntima, con
una cadencia hermosa en el uso del polisíndeton y el punto y aparte. Tal vez se
puede cuestionar hasta qué punto resulta verosímil que una chica como ella sepa
utilizar determinadas palabras —aunque para eso sería necesario consultar la
versión original—, pero, en cualquier caso, se trata de un recurso justificado
y bien empleado.
La
protagonista se llama Mary, tiene quince años, su pelo es del color de la leche
y escribe este libro porque quiere contar algo que le ocurrió. Un año antes, en
1830, ella trabajaba de sol a sol en la granja de su familia, bajo las órdenes
de un padre tirano frustrado por no haber tenido hijos varones. En aquella
época, los días de Mary se regían por el ciclo de la naturaleza, los cambios en
la luz del sol, las etapas de la cosecha; una
recreación del ambiente rural decimonónico muy lograda. Sin embargo, su
futuro dio un giro de ciento ochenta grados cuando empezó a trabajar en casa
del vicario para cuidar de su esposa, que se encontraba enferma. Mary pasó de
granjera a criada y, además, allí le enseñaron a leer y a escribir. No obstante,
lo que parecía un paso adelante para mejorar su situación también le trajo
graves consecuencias.
En
general, Del color de la leche es una
aproximación puramente literaria a un tema que normalmente se trata en la
novela histórica: las condiciones de vida de la clase humilde en el siglo XIX. Hace
poco se publicó El último refugio, de
Tracy Chevalier, que también relata las vivencias de una granjera en aquella
época. Sin embargo, Leyshon no se conforma con contar una historia, unos
hechos, una trama; su mayor baza recae en la forma, en esa lograda primera
persona de Mary que hace de este libro una pieza única e inconfundible. Se
produce un delicioso contraste entre la
candidez de la narración de Mary —la transmite por su falta de práctica al
escribir y su voluntad de contarlo todo—
y la fuerte personalidad que demuestra
en sus acciones. Es una chica aplicada, acostumbrada al exigente trabajo
del campo; pero, a la vez, tiene la lengua afilada, le gusta parlotear y sabe
ganarse a los demás. Posee esa inteligencia propia de las personas sin
estudios, una inteligencia práctica y útil para los quehaceres diarios que la
gente cultivada tiende a menospreciar.
Durante
la mayor parte de la novela, la historia transcurre de forma lógica, con una
evolución interesante de la protagonista y unos secundarios bien trazados que
funcionan en sus contadas apariciones (las hermanas, el abuelo, la esposa y el
hijo del vicario, la otra criada). Del
color de la leche es una novela breve
pero concentrada, con cada página aprovechada al máximo, por lo que resulta
conveniente leerla despacio para apreciar mejor sus matices. Esta obra no solo
tiene valor por lo que cuenta abiertamente sino por lo que deja entrever entre
líneas, como el temple de Mary. En mi opinión, lo mejor de este libro es ella,
su narradora, una chica que no se hunde en la autocompasión y sale adelante con
buen humor.
Por
eso mismo me chirría tanto el último tramo: la autora ha cometido el error de caer en el dramatismo fácil
con un giro argumental tratado con demasiada precipitación que no me parece
coherente con lo que había mostrado del carácter de Mary hasta entonces. No hay
que confundir esta crítica con el deseo de que tuviera un final feliz, puesto
que estoy acostumbrada a leer historias tristes y las prefiero al manido happy-ending. El problema está en el
desenlace fijado aquí, la elección específica de Leyshon. Entiendo que ha
querido darle un sentido simbólico
(el uso de lo que le enseña quien le hace daño como arma para liberarse de ello,
el contraste entre el color del pelo y la sangre), pero existen alternativas para
alcanzar ese mismo objetivo de una forma más sutil. Es una lástima que una
novela que había demostrado tanta personalidad la pierda en apenas cuarenta
páginas por utilizar un recurso tan visto y tan incongruente con lo que había
narrado antes. Incluso comete trampas innecesarias, como el detalle de la
ventana.
Nell Leyshon |
Del color de la leche podría haber
sido una buena novela, una muy buena novela. Tiene estilo propio, una
protagonista encantadora y una ambientación cuidada al máximo. ¿Lo pierde todo
por un mal final? No, supongo que no, pero le ha faltado la guinda del pastel
para ser una historia redonda (entendamos por «guinda del pastel» el hecho de
estrujarse más los sesos para buscar una solución que no caiga en la tragedia fácil).
Con todo, aprecio el trabajo de Leyshon para ofrecer un libro diferente de lo
común; nunca había encontrado una voz como la de Mary y la experiencia de
leerla poco a poco, disfrutando de las particularidades de la prosa, me ha resultado
muy gratificante.
Con lo bien que iba la cosa, vaya chasco con el final! En mi opinión, "especial" es uno de los mayores alagos que se pueden dedicar a una novela, porque implica que hay algo que la hace diferente y con la cantidad de libros que se publican hoy en día, no es una característica desdeñable.
ResponderEliminarAún así, 40 páginas que no convencen en un libro de 176, tampoco es algo a pasar por alto...
De todas maneras, me quedo con la parte buena, así que me lo llevo apuntado.
1beso!
@Elena:). Me llevé un gran chasco con ese final. Sabía que algo malo tenía que ocurrir -la protagonista lo daba a entender a menudo-, pero no me imaginaba que cayera en algo tan incongruente con lo que había narrado hasta entonces. Y tan fácil.
ResponderEliminarDe todas formas, la novela tiene muchas cosas interesantes. La forma de construir las frases, esa voz tan particular de la narradora, la personalidad de una chica de campo... Merece la pena.
Eres mucho más generosa que yo. Para mí esas 40 páginas finales y la trampa narrativa invalidan toda la novela. Me sentí timado e indignado. Una historia muy interesante fastidiada por torpeza narrativa y un intento de simbolismo y shock narrativo que resulta pedestre y mal construido.
ResponderEliminarNi la historia ni la novela merecían ese final melodramático, explícito, tramposo, abusivo e incongruente.
Aun me dura el enfado.
@Jorge. Sí, ya tenía la sensación de que pese a todo me ha gustado bastante más que a ti. Es que la voz de Mary me pareció tan cuidada, con la rutina de la vida en el campo tan interiorizada, la candidez al escribir... Conecto muy bien con estas primeras personas sutiles y llenas de matices.
ResponderEliminarCon el final me sentí como si estuviera leyendo otro libro, porque, además, de repente todo se vuelve muy apresurado. Hasta me parece que deja algún tema un poco descolgado (como el hijo del vicario: eché de menos un final específico para él).
A ver si te animas a escribir tu reseña ;).
No me digas..... El otro día al leer que ibas a reseñar esta novela y leer la sinopsis me llamó mucho la atención. Y la reseña me estaba dando el empujón que me faltaba. Pero el patinazo del final ya me ha echado para atrás.
ResponderEliminarDe momento la voy a dejar pasar.
Muchas gracias por tu reseña!
Besos
Finalmente me he lanzado a ella. Ayer lo terminé, y me ha gustado mucho. Me ha gustado el peculiar estilo narrativo y me ha cautivado Mary.... Tal vez, como tú decías, el final no esté a la altura del resto de la novela, pero he disfrutado mucho de su lectura.
EliminarBesos
Me alegro mucho. El estilo es tan peculiar que creo que compensa todos sus posibles defectos :).
Eliminar@Cristina_Roes. Esta novela me produce sensaciones encontradas. La disfruté mucho, mucho, mucho, pero ese final... No me atrevo a recomendarla, pero tampoco a decir que no merece la pena.
ResponderEliminarPor lo que veo en tu reseña y en los comentarios de los compañeros, esta novela tiene sus claroscuros. Es una pena, porque lo que cuentas de la protagonista que acaba de aprender a escribir me ha parecido de los más interesante. No sé; la apuntaré por si acaso. Gracias y abrazos.
ResponderEliminar@Marisa C. Creo que el hecho de disfrutar de este libro depende bastante del grado de dramatismo que cada lector esté dispuesto a soportar. A mí nunca me han gustado estos giros melodramáticos que buscan la lágrima fácil, pero sé que a algunos lectores no les importan, por eso no me atrevo a ser tajante en la no-recomendación.
ResponderEliminarNo me he quedado con muchas ganas de leerla
ResponderEliminar@Pedro. Conociendo un poco tus gustos, creo que no sería "tu" libro.
ResponderEliminarNo me acaba de convencer del todo así que no creo que la vaya a leer.
ResponderEliminarBesos!
@Kristineta. No te pierdes una obra imprescindible, así que, si no te atrae mucho este tipo de narración, haces bien.
ResponderEliminarMe encantò, creo que antes de leer cualquier tìtulo lo buscarè primero aquì, pues me guio por las reseñas y coinciden con mi gusto. A mì el final no me desagradó, va de acuerdo con todo la trama, segùn me parece. Slds.
ResponderEliminarGracias, Montse. Espero que por aquí encuentres ideas de libros interesantes :).
EliminarA mí también me pareció poco adecuado el final con el carácter del personaje, pero creo que hay una perspectiva desde la que cuadraría perfectamente y es que la novela la ha escrito Mary y por eso no tiene mayúsculas y tiene tantas íes y ese final.
ResponderEliminarA mí me ha encantado entera. Gracias y un saludo.
Un saludo. A mí, al contrario, el final ya tardaba en llegar. Ya en la página 157 lo dice Mary: he terminado. Hasta aquí ha llegado, quería dejar constancia de ese abuso y maltrato de padres (padre y madre, no olvidemos que lo consiente todo porque ella es otra víctima más). Y sabe que el futuro va a seguir siendo el mismo.... Tremenda lectura, me ha dejado triste...y estoy segura de que aún sucede en muchas partes del mundo...(en este siglo XXI, sí). Ella, por lo menos, se empeñó en aprender a leer y escribir para dejar un testimonio, no para justificarse, que está más que justificada.
ResponderEliminarTambién me genera sensaciones encontradas.
ResponderEliminarHe disfrutado mucho leyéndola, pero me ha dejado un sabor de boca muy amargo ese final
Un gran hallazgo este libro, duro y bellísimo a la vez, una forma de narrar tan original que nunca he leído en ningún otro. Es la primera vez que leía a esta escritora y me ha impresionado gratamente, el final sobrecoge pero merece la pena leerlo.
ResponderEliminarVolveré a leer en cuanto pueda otro libro de ella.
A mi me ha parecido un libro muy interesante y muy original por la manera tan auténtica de como está escrito dado que es una persona que acaba de aprender a leer y a escribir y que tiene quince años y poco vocabulario pero que expresa con precisión lo que quiere decir. En cuanto al final muy truculento, pero es lo que redondea la historia. No podía tener un final amable. Muy bueno en conjunto.
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