Mostrando entradas con la etiqueta Finlandia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Finlandia. Mostrar todas las entradas

15 abril 2018

Solo - Juhani Aho


Edición: Errata naturae, 2017 (trad. Luisa Gutiérrez Ruiz)
Páginas: 144
ISBN: 9788416544554
Precio: 14,00 €
Todo es efímero, dentro de varios meses de esto no quedará más huella que ruinas haciendo muecas. ¿Y para eso se ha puesto el mundo entero en movimiento? El presente es una bobada, y ésta es la mayor de todas. Pero siento, no obstante, que mi crítica sería otra por completo distinta si ella estuviese aquí, si pudiera pasearla por todas partes, si pudiéramos contemplarlo juntos: entonces me deleitaría, me admiraría y estaría entusiasmado.
A lo largo de sus diez años de andadura, Errata naturae ha manifestado una afinidad por la cultura centroeuropea de la primera mitad del siglo XX, en particular, por la francesa y la alemana, vertebradas en torno a París y Berlín. En su catálogo se pueden encontrar muchos libros que abordan la figura del flâneur baudeleriano, el arte de vagar sin rumbo, de perderse por las calles de una ciudad, concepto clave en la literatura del siglo XIX y principios del XX. Títulos como Romance en París (1920), de Franz Hessel, El peatón de París (1939), de Léon-Paul Fargue, o El aldeano de París (1926), de Louis Aragon, lo demuestran. El último en incorporarse a la selección ha sido Solo (1890), del finés Juhani Aho, seudónimo de Johannes Brofeldt (1861-1921); un autor desconocido aún para el lector español, pero toda una institución en su país, donde desarrolló una prolífica carrera como novelista, fundó un periódico y tradujo a escritores franceses de renombre. Se le considera uno de los padres de la narrativa finlandesa.
El narrador de este libro es un hombre maduro y solitario que se marcha de su tierra, la Finlandia rural, para conocer el París de la Exposición Universal de 1889. Aunque viaja sin compañía, sus recuerdos no lo abandonan: el nombre de la muchacha de la que está enamorado, una chica más joven que él, está presente en sus meditaciones. Él no sabe si ella le corresponde, lo que aumenta su malestar. En estas circunstancias, el protagonista pasea por la ciudad de la luz como un bohemio abatido, perdido, incapaz de disfrutar de los placeres mundanos porque su equipaje pesa demasiado («Y más no necesito. Recuerdo todo y mi ánimo se entristece y encapota. Y eso me sucede casi cada día, en cualquier momento, por cualquier motivo», p. 79). Para él, París no es la ciudad de los enamorados, ni tampoco el centro del bullicio; se mueve por sus avenidas como un tipo desamparado, que mira la actividad de la gente sin lograr participar de ella. Es la perspectiva de un paseante desdichado, de vuelta de todo, que se sumerge en un lugar desconocido, y muy diferente de su hogar, como una forma de huida.
Juhani Aho
En sus palabras: «No vale la pena caminar toda la vida como un soñador de la luna, y menos en París, debido a una pequeña belleza finlandesa» (p. 98). En efecto, este es el relato de un letraherido idealista, nostálgico, sensible, que descubre los contrastes entre la sociedad parisina moderna y el mundo campestre, aún arraigado a las viejas costumbres, de su Finlandia natal. Él no se desplaza como pez en el agua por París; el suyo es el punto de vista de un recién llegado, deslumbrado por la modernidad y al mismo tiempo indefenso, confuso, desorientado, todavía apegado a ese amor que dejó en la provincia; un hombre entre dos universos en una edad en la que resulta difícil comenzar de cero. Con un estilo intimista y delicado, Juhani Aho firma un libro evocador y hermoso. Las narraciones sobre la experiencia del descubrimiento de una urbe como París resultan inagotables, y esta no desmerece.
Cita inicial en cursiva de la página 82.

16 noviembre 2016

Tu amor es infinito - Maria Peura



Edición: Sexto Piso, 2016 (trad. Luisa Gutiérrez Ruiz)
Páginas: 208
ISBN: 9788416677047
Precio: 18,00 €

En el último año han aparecido varios libros que tratan el tema de los abusos sexuales, entre los que destacan Instrumental (2014), las memorias de James Rhodes, y Tan poca vida (2015), la monumental novela de Hanya Yanagihara. Tu amor es infinito (2001), el debut de la finlandesa Maria Peura (1970), inédito hasta ahora en castellano, plantea una aproximación más poética y sensitiva al asunto. La protagonista es Saara, una niña de siete años que pasa una temporada en casa de sus abuelos, en el campo, lejos de la ciudad, lo que acrecienta su opresión. Ella misma narra en primera persona del presente el calvario que comienza a sufrir en manos del abuelo. La abuela, a su vez vejada por su marido, maltrata a la niña. Los padres han dejado a Saara allí porque ellos tienen sus propios problemas. En este ambiente de dominación y violencia, Saara hace de la imaginación y el bosque sus refugios. Sus escapadas a la naturaleza y sus juegos con un amigo imaginario templan la perversión del hogar, le aportan libertad y la ayudan a creer que la ternura es posible.
La particularidad de la historia de Saara reside en el lirismo de su voz: un estilo delicado, de tono dulce, en el que abundan las metáforas con las flores, el campo y los colores. Se crea un contraste entre la crueldad de los hechos y la armonía de las imágenes evocadas. Por ejemplo, en lugar de contar que la abuela tiene moratones en la cara, habla de «los trollius y las campánulas que florecen en el rostro de la abuelita» (p. 16); o, para aludir al semen, dice «el pene del abuelito me rocía un fango amarillo» (p. 34). Se parte de la idea de que Saara, en su rol de niña inocente, desconoce la entidad de lo que le están haciendo. Palabras como violación, maltrato o enfermedad no integran su vocabulario; ella inventa, con su imaginación, los nombres para recrear esta realidad (de ahí la importancia de la narración en presente: una retrospección desde su voz adulta no requeriría ya el punto de vista infantil). La imaginación, además, la libera: al no poder definir el horror, no ha perdido por completo la capacidad para evadirse de él. La voz de Saara se alterna con algunos fragmentos narrados por el abuelo, de tono más tosco. Si bien tienen su justificación (mostrar la perspectiva del pederasta), en la práctica no se logra caracterizar lo suficiente al acosador; solo da forma al cliché de hombre torturado por sus orígenes, también violentos, que paga con la niña su malestar.
Son muchos los lectores que se han manifestado entusiasmo por esta novela, sobre todo por su habilidad para expresar el horror latente en una mirada límpida y por las figuras retóricas que emplea la autora. En su país fue bien recibida por la crítica y estuvo nominada al Premio de Literatura de Finlandia. Dicho esto, lamento decir que no formo parte de esa mayoría. Aun reconociendo la calidad de la prosa de Maria Peura y el esfuerzo por construir un punto de vista creativo, hay algo en Tu amor es infinito que no me convence, y tiene que ver con los excesos, con la exageración. Para empezar, hay un exceso de dramatismo: la niña no solo descubre el dolor en casa de los abuelos, sino que posteriormente sufre por sus padres y por la enfermedad de su maestra; todo resulta tremendamente oscuro, solo hay una pequeña luz al final. No importa que la novela sea más o menos «dura»; lo criticable aquí es el uso de estos elementos manidos para buscar la lágrima fácil, como si faltaran ideas para enriquecer el conflicto y su único recurso fuera recrearse en el dolor.
Maria Peura
Excesos también por la dulcificación de la voz de Saara, tanto por las ya mencionadas metáforas florales como por el uso reiterado de diminutivos (abuelito, abuelita, niñita, vaginita, ombliguito). La narradora es una niña, de acuerdo, pero esto no lleva implícito que deba expresarse de este modo a lo largo de doscientas páginas. Tanta candidez, tanta inocencia, por mucho que sirva para trabajar su contradictoria situación interna, resulta cargante. Además, si se analiza con atención, el estilo de la autora no es tan original como se pretende, ya que tiene tendencia a utilizar expresiones tópicas y afectadas como «Mi alivio brota en forma de profundos sollozos» (p. 40), «el corazón me martillea los pulmones» (p. 74), «su sombra negra como la boca del lobo» (p. 80) o «Grandes lágrimas le resbalan por las mejillas» (p. 112). Lo que funciona en pequeñas dosis deja de cuajar cuando se hace evidente que la novela no tiene otra gracia que esa. Se nota que Maria Peura tiene talento para escribir, pero a Tu amor es infinito le sobra almíbar y le falta cuerpo.

12 agosto 2013

La verdad - Riikka Pulkkinen



Edición: Salamandra, 2012
Páginas: 320
ISBN: 9788498384581
Precio: 18 € (e-book: 9,99 €)

«He conocido a una mujer […]. Joven. Llevaba el mundo consigo, también la tristeza» (pág. 254).

Después del éxito de Purga, de Sofi Oksanen (2011), Salamandra sigue apostando por la nueva narrativa finlandesa con La verdad, segunda novela de Riikka Pulkkinen, llamada a consolidar a la autora y a darla a conocer en el panorama internacional —se ha traducido a quince idiomas—, después de conseguir el aplauso de la crítica y una gran acogida por parte del público en su país de origen. Nacida en 1980, Pulkkinen cursó estudios de Literatura y Filosofía en la Universidad de Helsinki, un bagaje cultural que se nota en su obra. Con La verdad me he acercado por primera vez a la literatura finlandesa, una toma de contacto que no ha podido ir mejor.

En realidad, lo que narra la autora en esta novela no es particularmente original, pero, como suele ocurrir, consigue brillar gracias a la forma en la que está escrito, una voz lírica y sutil que da su propia personalidad a dos temas de sobra conocidos: la familia y el amor. Elsa, una reconocida psicóloga, está en fase terminal después de que el tratamiento contra el cáncer que padece no haya funcionado. Su marido, su hija y sus dos nietas deben hacer frente a la inminente muerte e intentan estar a su lado. En uno de esos encuentros es cuando Anna, la nieta mayor, una joven que ha pasado una mala época de la que no quiere hablar con nadie, encuentra un viejo vestido que perteneció a otra mujer, Eeva, una chica que había cuidado a su madre cuando era niña. La historia de Eeva, ambientada en los años sesenta y narrada en primera persona por ella misma, se alterna con la trama familiar en presente. A lo largo de estas páginas, Anna no solo conocerá la verdad que hay detrás de la dueña del vestido, sino que descubrirá que hay situaciones que nunca dejan de repetirse a pesar del paso del tiempo.

La verdad es una novela sobre el universo familiar, el amor, la pérdida y los traumas del pasado, pero también sobre los pequeños acontecimientos cotidianos, las costumbres que hacen la vida más agradable y nos acercan a los demás. Pulkkinen apuesta por una estructura compleja, que alterna pasado y presente desde diversos enfoques, sin que el ritmo decaiga en ningún momento. En la trama situada en la actualidad, el asunto central es la forma de enfrentarse al fallecimiento de un ser querido, cómo cada uno (marido, hija y nietas) recuerda su vida e intenta reconstruirla sin la presencia de Elsa. En relación con la historia de Eeva, en los años sesenta, cabe destacar que, además del argumento vinculado a la familia, la autora utiliza numerosos referentes históricos y culturales para contextualizar la época (modas juveniles, mayo del 68, mención al conflicto de Vietnam); se ha hecho un gran trabajo para condensar muchas ideas en apenas trescientas páginas sin que ninguna resulte superficial.

¿Y qué tiene de especial La verdad con respecto a otros libros parecidos? La historia que narra es muy interesante dentro de la literatura realista y costumbrista, resulta cercana y refleja perfectamente las fases por las que pasan los personajes. Sin ser una novela de acción trepidante, hay giros argumentales bien llevados y el interés no decae. Además, desde el principio se aprecia la capacidad de la autora para plasmar con agilidad los recovecos de las relaciones familiares y amorosas sin detenerse en divagaciones innecesarias; su mérito está en decirlo todo con pocas palabras. Cuida la psicología de los personajes, en especial de las mujeres: Elsa, Eeva, Eleonoora y Anna, tres generaciones, cada una con sus propias sombras. El estilo es ameno, de frases cortas, elegantes, justas; el tipo de escritura que apreciarán los lectores con sensibilidad y gusto por los matices.

Sin embargo, en lo que Pulkkinen me ha ganado del todo es en su habilidad para expresar las emociones, la introspección, el dolor. En ocasiones los ambientes y los propios protagonistas se muestran fríos, pero la prosa respira, cautiva al lector línea tras línea, hace hermoso lo trivial, redescubre con delicadeza y profundidad los lazos familiares, denota inteligencia y una gran destreza para fijarse en los detalles. Por si fuera poco, resulta de lo más entretenida; no me parece una obra especialmente difícil de leer. En fin, hay muchas novelas sobre la familia, pero no todas están tan bien contadas, ni tienen esta personalidad, ni conmueven tanto como La verdad. La autora publicó esta obra a los treinta años, pero os aseguro que de narradora inexperta tiene poco. Espero que Salamandra siga apostando por ella y continúe con la traducción de sus otros libros; la buena literatura debe tener un espacio en el mercado.

Riikka Pulkkinen.
Por último, tengo que reconocer que hay un motivo más por el que me ha conquistado: es exactamente el tipo de novela que me entusiasma leer, una historia realista sobre temas cotidianos, intimista, con protagonistas interesantes, escrita con pulcritud, que rebosa sentimiento sin ser sentimentalista (lo mismo me ocurrió cuando leí La amiga estupenda, de Elena Ferrante, otra maravilla). Cuando me sirven un plato que me gusta tan bien cocinado como La verdad, solo me queda rendirme ante Pulkkinen y desear que siga cultivando su talento, porque puede escribir obras muy grandes.

Acompaño la reseña de unas fotos de Helsinki, donde transcurre la mayor parte de la historia.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails