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07 agosto 2013

Lecturas temáticas: hermanos


Siguiendo con mis propuestas de lecturas temáticas, esta vez he preparado una lista de libros en los que la relación fraternal tiene una gran importancia o, pese a ser una trama secundaria, en ella hay algún aspecto digno de destacar. Tengo la sensación de que quizá no se presta la suficiente atención a los grandes hermanos de la literatura; se habla mucho de las protagonistas femeninas fuertes, de los retratos de la figura de la madre y de los hombres seductores, pero los hermanos están en un segundo plano aunque aparezcan, de forma más o menos lograda, en casi toda la ficción que se publica. Desde aquí les rindo homenaje con una selección que recoge desde grandes obras de la literatura a libros de un estilo más ligero, pasando por historias reales contadas de forma novelada. Yo disfruté de estas lecturas; espero que a vosotros también os resulten interesantes.

Ficción histórica:
  • Palmeras en la nieve, de Luz Gabás: dos hermanos viajan a Guinea Ecuatorial en la época colonial para trabajar en las plantaciones de cacao. Uno es rudo, violento y racista, mientras que el otro se muestra sensible, educado y cauto. Con estos ingredientes el resultado solo puede ser una novela entretenidísima.
  • Dos chicas de Shanghai, de Lisa See: durante la primera mitad del siglo XX, dos hermanas chinas se ven obligadas a emigrar a Estados Unidos. La pequeña siempre fue más coqueta y caprichosa; la mayor, en cambio, es la responsable. En su nueva etapa se mantienen unidas, entre otras cosas porque comparten un secreto muy importante...
 Grandes novelas sobre la familia:
  • Mujercitas, de Louisa May Alcott: Meg, Jo, Beth y Amy, mis queridas mujercitas, cuatro personajes inolvidables de una verdadera obra maestra de la literatura. Cuando pienso en hermanos de una novela de ficción, pienso en ellas.
  • Reunión en el restaurante Nostalgia, de Anne Tyler: la historia de una familia de clase media a lo largo del siglo XX. Cada hermano sigue su camino, pero de vez en cuando se reúnen para comer y las viejas rencillas salen a la luz. El talento de esta autora para la caracterización psicológica es indudable.
Hermanos mellizos, presentes y ausentes:
  • La chica del andén de enfrente, de Jorge Gómez Soto: dos hermanos gemelos, uno alocado y ligón, el otro más tranquilo y responsable. Cuando las chicas entran en sus vidas, todo cambia. Una novela juvenil que siempre recuerdo con una sonrisa.
  • La soledad de los números primos, de Paolo Giordano: aunque los protagonistas no son hermanos, hay que recordar que la historia de uno de ellos comenzó cuando perdió a su hermana melliza, un hecho traumático que lo marca para siempre.
  • Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher: una novela sobre cómo una familia se rompe y se reconstruye después de la pérdida de una hija, una hija que era la hermana gemela de otra muchacha y la hermana mayor del niño protagonista. Me gustó la forma de plasmar esta experiencia en la evolución de su gemela.
  • Serie Santa Clara, de Enid Blyton: las aventuras de las mellizas Pat e Isabel O'Sullivan en ese internado que tanto nos hizo soñar. Habrá quien considere que incluir novelas infantiles-juveniles en la lista está fuera de lugar, pero ¿por qué no? Las recuerdo con mucho cariño.
Historias basadas o inspiradas en hechos reales:
  • El largo camino de Olga, de Yolanda Scheuber: la dura historia real de la abuela de la autora, que tuvo que emigrar de Rusia cuando era una niña y se separó de casi todos sus hermanos, aunque siguen muy presentes en su memoria.
  • Mi hermana Frida, de Barbara Mujica: Cristina Kahlo, hermana de la célebre pintora mexicana, reconstruye la vida de su hermana en sus conversaciones con el psiquiatra. Aunque se trata de una situación imaginaria, me pareció una forma atrevida de enfocar la relación entre ambas.
  • El puente invisible, de Julie Orringer: es la historia de amor de los abuelos de la autora, en plena Segunda Guerra Mundial, pero también la historia de los que los rodean, en especial los hermanos de él, cuyas vidas me conmovieron tanto o más que la trama principal.
  • Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt: una familia pobre que intenta salir adelante en medio de la miseria de una localidad irlandesa en los años treinta. El protagonista es Frank, pero sus hermanos menores también tienen un papel importante en la obra.
Hermanos especiales:
  • Luna, de Julie Anne Peters: la narradora de esta novela tiene una hermana que ha nacido en el cuerpo de un chico y ahora está en pleno proceso de cambio. La complicidad entre ellas en una situación tan delicada me maravilló. Cien por cien recomendable.
  • La insólita amargura del pastel de limón, de Aimee Bender: la protagonista tiene la habilidad de adivinar los sentimientos de la gente a través de la comida que han preparado, pero no es la única de la familia que tiene un don peculiar. Su hermano lo tiene mucho más complicado, y ella será quien mejor lo comprenda.
  • Las risas de mi hermano, de Anne Icart: esta historia -que también podría estar en el apartado de casos reales porque se basa en el testimonio de la autora- recrea la relación entre una chica y su hermano mayor, discapacitado psíquico. No me pareció una novela memorable, pero resulta interesante por la forma de plasmar este tema.
Si queréis consultar otras selecciones temáticas sobre la familia, os animo a visitar mis listas de libros sobre las relaciones madre-hijo y padre-hijo.

¿Qué libros sobre hermanos recomendáis vosotros?

24 febrero 2012

Lecturas temáticas: infancia difícil

Los libros que recrean una infancia dura siempre me han interesado. En general, transmiten valores de amor y superación que me inspiran muchísimo y, aunque a simple vista puedan parecer más de lo mismo, lo cierto es que tratan temas de lo más variados: desde una niñez marcada por la pobreza a situaciones difíciles por las circunstancias políticas, sin olvidar emigraciones y enfermedades, entre otros.

A continuación os dejo un listado con ideas para los que queráis leer novelas de este tipo (la mayoría están basadas o inspiradas en hechos reales). Sé que hay muchas más, pero tengo por costumbre hablar solo de lo que he leído y, además, recomiendo, así que la selección está extraída de mis propias lecturas:

1. Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith: la bellísima historia de Francie, una niña que pertenece a una familia pobre en la que el padre se dedica a beber mientras la madre friega escaleras. Aun así, las mujeres del clan consiguen transmitirle el amor por la lectura y Francie crece rodeada de libros y con la esperanza de labrarse un futuro.

2. Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr: la huida de una familia alemana para refugiarse ante la amenaza del nazismo. Más allá del conflicto, se tratan cuestiones como la adaptación a un nuevo país, el hecho de sentirse rechazado y el paso precipitado a la edad adulta. Un clásico de la literatura juvenil apto para todas las edades.

3. La ladrona de libros, de Markus Zusak: en plena Alemania nazi, una muchacha llamada Liesel roba libros desde antes de aprender a leer. A través de un argumento original y un narrador impactante (nada menos que la Muerte en primera persona), el autor nos lleva por una evolución política en la que ni siquiera esta niña tan simpática se libra de sufrir sus consecuencias.

4. El vino de la soledad, de Irène Némirovsky: la recreación de la vida de Elena Karol, marcada por el odio hacia su madre, que siempre la ha despreciado. A la ausencia de cariño maternal se le une la Revolución rusa, que obliga a la familia a trasladarse. La protagonista solo está a gusto con su institutriz francesa, hasta el punto de sentirse más cercana a la tierra de esta que a su Ucrania natal.

5. El largo camino de Olga, de Yolanda Scheuber: el relato de Olga, una niña que vive en la Rusia de los Romanov junto a su padre y sus seis hermanos. Sin embargo, este lugar es inseguro para ellos y se ven obligados a marcharse, aunque no todos acaban en el mismo sitio: la hermana mayor se queda, la segunda y Olga viven en Argentina y los demás se reparten entre Estados Unidos y Canadá. El testimonio desgarrador de cómo una familia se fragmentó para siempre.

6. Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt: muy similar a Un árbol crece en Brooklyn, pero con el paisaje de fondo de Irlanda y un niño como hilo conductor. De esta novela, un clásico de nuestros tiempos, destaco la capacidad para sacar el sentido del humor a pesar de las penurias, además del maravilloso punto de vista infantil.

7. Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher: la historia de un niño que intenta reconstruir a su familia después de que una de sus hermanas muriera en un atentado. Tierno y conmovedor, aunque lo que más me gusta de él es el hecho de tratar un tema que nos toca de cerca (el terrorismo islamista) y a la vez plasmar un mensaje en contra del racismo.

8. El silencio de las palabras, de Jean Kwok: otra de pobreza, esta vez de una hija única que vive con su madre. Sus rasgos distintivos son la inmigración (de China a Estados Unidos) y la brillantez de Kimberly en los estudios, lo que la impulsa a mantener este nivel para conseguir un buen trabajo y sacar de la miseria a la mujer que le dio la vida.

9. El diario de Anna Frank, de Anna Frank: la vida de una familia que vivió en la clandestinidad durante la Alemania nazi, con la pequeña Anna como narradora en primera persona. Se trata de una fuente primaria de un valor histórico incalculable, por lo que, más que por su calidad literaria, merece la pena por el enorme interés que tiene.

10. El niño con el pijama de rayas, de John Boyne: un cuento para adultos narrado desde una perspectiva infantil que presenta el conflicto nazi a través de la amistad entre el hijo de un oficial nazi y un niño judío que se encuentra en un campo de concentración. Me pareció previsible y no me gustó tanto como a la mayoría, pero aun así le reconozco el mérito de haber construido un relato con una buena moraleja.

Finalmente, os animo a aprovechar los comentarios para recomendar las novelas de este tipo que más os han gustado (sin enlaces a otras páginas) y de este modo enriquecer mi selección.

10 agosto 2011

Las cenizas de Ángela - Frank McCourt

Editorial: Maeva
Páginas: 488
ISBN: 9788496231610
Precio: 9 €

Frank McCourt

Frank McCourt (Nueva York, 1930 - 2009) empezó su carrera como novelista tras jubilarse. Primero escribió algunas novelas junto a su hermano; sin embargo, el éxito le llegó en 1996 con Las cenizas de Ángela, un libro en el que plasmaba su dura infancia en las calles de Irlanda y le hizo ganar el Premio Pullitzer a la mejor biografía. McCourt no tuvo una vida fácil: nació en un barrio pobre de Brooklyn y cuando tenía tres años de edad su familia se trasladó a Irlanda, el país en el que nacieron sus padres. Allí, él y sus hermanos vivieron en la pobreza, con un padre alcohólico incapaz de mantener un empleo y una madre que luchaba por ellos día a día. Al cumplir diecinueve años, Frank se marchó a Estados Unidos con el objetivo de cambiar de vida, y lo consiguió. En Lo es (1999) relata sus experiencias a partir de ese momento, y en El profesor (2005) recoge su experiencia como profesor de escuela. También publicó Ángela y el niño Jesús (2007), un cuento sobre la infancia de su madre.

Las cenizas de Ángela

El libro narra la infancia de Frank McCourt (la Ángela del título es su madre). Todo comienza con la familia en un barrio pobre de Brooklyn, a principios de los años treinta. Frank es el mayor, y le siguen Malachy (un año menor que él), los gemelos Oliver y Eugene y la pequeña Margaret. Esta muere al poco tiempo de nacer, y entonces los padres toman la decisión
de volver a Irlanda, su tierra natal.

Se instalaron en el pueblo de Limerick, un lugar en el que las cosas no son sencillas para nadie. Viven en la más cruda pobreza: el padre, alcohólico e incapaz de ser responsable de un trabajo, apenas aporta dinero a casa, por lo que dependen de la caridad. La casa es pequeña y con malas condiciones, pero no pueden aspirar a nada más. Los familiares de Ángela no quieren ayudarlos porque nunca aprobaron su matrimonio. Por si todo esto fuera poco, los gemelos mueren por las nefastas circunstancias, y más tarde llegan otros McCourt al clan. Más bocas que alimentar.

Los hijos mayores, Frank y Malachy, deben contribuir con lo que puedan y, en cuanto tienen la edad suficiente, se ponen a trabajar. Entre otros empleos, Frank hace de repartir de correo. Aun así, su sueño va más allá de lo que puede ofrecerle Irlanda: quiere ahorrar para viajar a Estados Unidos, volver al lugar donde nació y dar un rumbo completamente distinto a su vida.

Impresiones

Leí este libro hace ya varios años. Me lo recomendaron en un foro que frecuentaba en aquella época, y eran tales las muestras de entusiasmo de aquellos que lo habían leído, que decidí adquirirlo sin ni siquiera saber de qué iba. Las extraordinarias ventas y el Premio Pullitzer lo avalaban, y aunque ya sabéis que no me fío demasiado ni de los premios ni de los bestsellers, sí que pienso que para que una historia conquiste a tanta gente debe de tener algo bueno. Y Las cenizas de Ángela lo tiene.

En esta obra encontramos el relato de una familia numerosa que pasa por penurias económicas en una época ya de por sí dura. El padre alcohólico, la madre impotente ante la situación, los hijos mayores que se dan cuenta de lo que ocurre, etc. Sin lugar a dudas, estamos ante una historia de superación personal de las que tanto me gustan: sabemos de antemano que Frank logró viajar a Estados Unidos y estudiar, de modo que todo ese sufrimiento en su niñez se vio compensado con lo que vino después. Este tipo de libros me transmiten mucha fuerza, me parece enriquecedor conocer este tipo de experiencias para aprender a valorar más lo que tenemos.

Un aspecto que hace especial a Las cenizas de Ángela con respecto a libros similares es la perspectiva infantil de Frank. El autor supo ponerse en la piel de su yo niño y emplea expresiones propias de alguien de corta edad, sin el tono serio de las biografías convencionales. Para el lector resulta impactante encontrar a un muchacho que narra las difíciles vivencias de los suyos con tanta naturalidad, simplemente con los ojos de la inocencia. Esto me lleva a otra ventaja: no cae en dramatismos ni se regodea en los momentos malos. El narrador se limita a contarnos su experiencia, cómo salió adelante; el dejo desenfadado de la voz del pequeño evita que la lectura nos haga llorar constantemente.

Ahora bien, no todo son ventajas: a ratos se me hizo aburrido, y no considero que Frank McCourt tenga una gran prosa. Creo que supo encontrar el momento adecuado para plasmar sus memorias, y acertó con el enfoque infantil. Cabe destacar que ganó el Pullitzer de biografías, no el de novela, un detalle importante (en los aspectos «literarios» hay muchos libros que le dan mil vueltas, en mi opinión). La historia se podría haber contado con cien páginas menos, aunque de todos modos reconozco que en ningún momento me planteé abandonarla.

También quiero decir que a menudo se da mucho valor a las historias protagonizadas por niños en circunstancias difíciles, narradas desde su perspectiva. Supongo que porque los niños pueden conmover al lector con más facilidad (se me vienen a la cabeza El niño con el pijama de rayas o el más reciente Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea); aun así, en mi opinión no podemos limitarnos a este tema a la hora de valorar una novela. Soy la primera que disfruta muchísimo del punto de vista infantil cuando está bien hecho, pero un libro debe tener más cualidades para ser redondo. Y, tal y como he comentado, a mi parecer este libro no es una obra maestra, por mucho que la historia que hay en él sí que sea digna de admiración y de todos los aplausos del mundo.

Quiero aprovechar esta opinión para recomendar otros libros de este estilo. Las cenizas de Ángela tuvo la suerte de obtener una gran aceptación, pero infancias terribles ha habido muchas y la literatura se ha encargado de recoger muchas de esas historias. Mi favorita es Un árbol crece en Brooklyn (Betty Smith), que además guarda muchas similitudes con el libro que os he comentado hoy, aunque en su caso está protagonizado por una niña y el amor por los libros tiene un papel importante en la trama. También me vienen a la cabeza El silencio de las palabras (Jean Kwok), sobre una niña china que llega a Estados Unidos y también pasa por penurias; o la novela juvenil Cuando Hitler robó el conejo rosa (Judith Kerr), sobre los refugiados de la Segunda Guerra Mundial. En fin, historias reales sobre niños no faltan.

En general, Las cenizas de Ángela no me cautivó, aunque reconozco que narra una buena historia con muchos puntos de interés. Te implica en la vida de una familia que pasa por tantas adversidades, a veces sientes impotencia por el padre alcohólico, en otras asombro por cómo Frank logró salir adelante a pesar de las enfermedades y las malísimas condiciones a las que tuvo que hacer frente. En definitiva, consigue captar el interés el lector y el punto de vista infantil está muy bien conseguido. Los únicos peros que le pongo se deben a algunos altibajos en el ritmo y al hecho de que no me parece una obra redonda. Sé que hay una película basada en el libro, pero no puedo deciros nada sobre ella porque no la he visto.

Las continuaciones

Frank McCourt escribió una continuación de Las cenizas de Ángela, Lo es. En este libro, que tuvo mucha menos repercusión, narra su vida desde los diecinueve años (momento en el que se embarcó rumbo a Estados Unidos para hacer realidad sus sueños) hasta la muerte de su madre. Lo he leído, y sinceramente discrepo un poco de la opinión general (mala no, lo siguiente). Carece del encanto del punto de vista infantil, pero aun así la considero una historia interesante para quienes disfruten de los relatos de superación personal. Eso sí, tened paciencia con las primeras páginas: al principio Frank me parecía un joven insoportable y a punto estuve de dejarlo sin terminar. Por suerte, luego madura y la cosa mejora, aunque en ningún momento llegue a impactar tanto como el primero.

Después el autor escribió dos libros más, también basados en su vida, aunque en estos casos sin continuidad con los anteriores. El primero de ellos, El profesor, recoge experiencias de él como docente (ojo, no se trata de la tercera parte de Las cenizas de Ángela porque en Lo es ya lo vemos como profesor), y según dicen es una buena opción para personas que se dedican a la enseñanza. A mí no me llama demasiado, la verdad. La otra obra no es un libro, sino un cuento llamado Ángela y el niño Jesús, un relato tierno sobre la infancia de su madre. Pasó muy desapercibido en España y tampoco lo he leído.



Mi valoración: 7,5/10

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