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18 julio 2014

Las frases más trilladas de la promoción editorial

1. «No podrás parar de leer.»
Y sus derivados: «Engancha de principio a fin», «Literariamente adictivo», etc.

2. «El libro que ha conquistado a millones de lectores
A veces uno duda del criterio de esos millones de lectores.

3. «El acontecimiento literario del año
Lástima que haya tantos acontecimientos del año y al final uno ya no sepa cuál sobresale.

4. «El nuevo [nombre de autor o libro importante]».
También conocida como «Con influencias de...».

5. «No te dejará indiferente
Lo que sí deja indiferente es esta frase.

6. «La novela que te cambiará la vida
Cuando leo esta frase, pienso en Paulo Coelho. Y me asusto. Mucho.

7. «La novela que recomienda [autor importante]
La recomendación por autoridad, un clásico.

8. «El libro en el que se basa la película [...].»
El estreno como forma de promoción de un libro; no podía faltar aquí.

9. «No has leído nada igual.»
Lo que no es sinónimo de que todo lo nuevo sea bueno.

10. «Una historia sobre el valor de la amistad / del amor / de la fuerza para superar los obstáculos / etc.»
Ideas generales aplicables a tantos libros que, por eso mismo, no dicen nada de cómo son.

¿Dónde está la creatividad?


13 junio 2014

La ignorancia voluntaria


Ayer descubrí este vídeo (aquí) a través de un contacto de Facebook (aunque las redes sociales estén llenas de banalidades, de vez en cuando se encuentran contenidos interesantes). Miradlo. Es una conferencia muy amena que invita a reflexionar sobre el poder del marketing, sobre los recursos utilizados para que el consumidor se haga una imagen del producto que no se corresponde con la realidad. Este ejemplo va de pollos y vacas, del contraste entre la apacible pradera asociada al término «granja» y la realidad de los animales confinados en pequeños compartimentos. Los prados verdes del imaginario colectivo están creados por la publicidad, por la empresa que no quiere que sepamos lo que sucede de verdad. La conferenciante dice que su gran aliada es la «ignorancia voluntaria» (palabras textuales) del consumidor, que prefiere mirar hacia otro lado para ahorrarse remordimientos. Lo mismo ocurre cuando le venden un artículo como nuevo y es, de hecho, el mismo producto con un envoltorio diferente.

El mensaje, dejando a un lado el maltrato animal, se puede aplicar a otros ámbitos, como el marketing editorial. La imagen que se transmite del libro (y del escritor) no es nunca neutral, sino que se construye a conciencia por la editorial y los medios de comunicación. Si quieren promocionar a un autor como una joven promesa, lo repetirán hasta la saciedad hasta que los lectores estén convencidos de leer a una joven promesa. Lo mismo ocurre con cualquier otro valor: autor reivindicativo, autora feminista, autor divertido. Estas etiquetas pueden convertirse en un encasillamiento incómodo para el escritor y en una verdad a medias para el lector. Las estrategias aún resultan más escandalosas cuando se refieren a productos comerciales de gran tirada, como los géneros que están o han estado de moda (histórica, chick-lit, erótica). ¿Cuántas veces han intentado vender como «nueva», «única» o «diferente» una historia cargada de clichés, de vacas que pacen tranquilas en el campo?

La ignorancia voluntaria (en este caso es más bien falta de capacidad de análisis) tiene parte de la culpa de que estas técnicas funcionen, pero no hay que responsabilizar únicamente al consumidor/lector (en esto, el título traducido del vídeo resulta bastante sensacionalista), porque si ignora, si se cree esos anuncios, esas frases promocionales, se debe en buena medida al hecho de que el marketing lo «amansa» para que no se haga demasiadas preguntas, para que no desarrolle su olfato crítico y, de este modo, compre el producto. No hay más que fijarse en las reseñas que reproducen con exactitud las mismas ideas que la contracubierta o la nota de prensa. La publicidad trabaja con sutileza, claro: mensajes latentes para que el público no sea consciente de la mentira. Eso es lo peor, que no son conscientes o lo son de forma vaga. Más que de ignorancia voluntaria, se podría hablar de ignorancia inconsciente. ¿Cómo superarla? Ellos, tratándonos como a personas inteligentes. Nosotros, demostrando que lo somos.

31 enero 2014

Estrategias de promoción de dudoso gusto



Clic aquí para ampliar (los recuadros son míos).
Lo que se ve en la imagen es una copia de pantalla de un fragmento de la nota de prensa enviada por Maeva a blogs y otros medios el pasado 23 de enero para dar a conocer su última publicación (podéis leerla entera aquí). Sé que resulta complicado innovar en la comunicación de un mensaje de estas características y que a menudo las editoriales caen en los clichés. Sin embargo, esta vez se han superado los límites: frases como «Si eres madre, lee este libro» o «Si eres mujer, lee este libro» contribuyen a perpetuar los estereotipos de la maternidad y la feminidad como algo emotivo, tierno y sentimental (valores asociados a la novela en esa misma nota). Aunque haya mujeres y madres que se identifiquen con esta idea, los estereotipos siempre simplifican la realidad porque, en este caso, excluyen a todas esas mujeres y madres que sienten más interés por una novela negra con reflexiones sobre el mal (por poner un ejemplo de libro que seguro que no se promocionaría con este mensaje) que por una obra sobre el amor y la familia con mensaje «positivo y esperanzador» (palabras textuales). Si Maeva cree que el público potencial de esta novedad son las mujeres con una inclinación por estos temas, debería comunicarlo de forma más sutil y precisa, sin categorizar de ese modo colectivos tan amplios y variados como las mujeres y las madres.

Pero todavía hay más: la editorial también relaciona a los «huérfanos» y las «personas que tienen algo que ver con el autismo» con esos valores de sensibilidad y cercanía. Estamos en lo mismo: no todos los huérfanos son iguales, ni tampoco todas las «personas que tienen algo que ver con el autismo» (me pregunto a qué se refiere con este «algo»: ¿un pariente, un conocido, un libro favorito?). Este tipo de frases reducen la realidad y, a la larga, si se utilizan aquí y en otros medios de comunicación, resultan muy perjudiciales para la imagen de los afectados que se conforma en el imaginario social. Las otras oraciones («Si has estado enamorado», «Si te has sentido solo», etc.) tampoco son dignas de halagos, pero he comentado solo los casos más graves a mi juicio. ¿Y por qué me parece importante expresar mi rechazo por mensajes como estos? Porque, como lectores y consumidores de libros, merecemos una comunicación que nos trate como personas inteligentes. Si estáis de acuerdo conmigo, os animo a compartir este artículo para dar a conocer nuestra indignación ante estas estrategias de marketing.

Nota: la crítica de esta entrada se dirige exclusivamente a esta campaña de publicidad, no a la editorial en conjunto. No hay que confundir el trabajo del departamento de edición con el mensaje transmitido en una nota de prensa.

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