Edición: Edelvives, 2012
Páginas: 186
ISBN: 9788426386106
Precio: 33 €
Cada vez somos más los adultos que nos
deleitamos con un bello álbum ilustrado: hace tiempo que los dibujos han dejado
de asociarse de forma exclusiva a los niños y a menudo hay en ellos tanto arte
o más que en las obras en prosa. En esta ocasión he disfrutado de la última propuesta
de la ilustradora francesa Rébecca Dautremer (Gap, Altos Alpes, 1971), que tiene
en su haber cerca de treinta publicaciones, entre las que destacan títulos como
Cyrano, Alicia en el País de las Maravillas, Enamorados y Princesas
olvidadas o desconocidas. En El
pequeño teatro de Rébecca rinde un homenaje a todos ellos, y enseguida sabréis
por qué.
A diferencia de los álbumes convencionales, El pequeño teatro de Rébecca no narra un
cuento con orden lineal, sino que consiste en una serie de intervenciones de noventa personajes extraídos de los otros libros de Dautremer:
Cyrano, la Reina de Corazones, algunas princesas… Cada uno hace su intervención
en este particular «teatro» y dice
una frase que los lectores que hayan leído previamente a la autora reconocerán,
y que resultará simpática tanto para
ellos como para los que la descubran por primera vez.
Por otro lado, el gran atractivo de este
álbum reside en el hecho de estar compuesto por numerosos troqueles, es decir, capas de ilustraciones que se superponen las
unas a las otras y que a medida que pasan las páginas descubren nuevos
individuos y rincones del escenario creado por Rébecca Dautremer. Por si
alguien tenía dudas del talento de esta ilustradora, con esta obra ha dejado
claro que su creatividad va mucho más allá del dibujo en sí, puesto que realizar
un libro que recoja sus personajes estelares con un montaje tan espectacular
tiene mucho mérito.
El álbum tiene unas medidas aproximadas de 20
x 24 cm y en su interior las ilustraciones aparecen en un recuadro (el
escenario del teatro) sobre el fondo blanco, acompañadas de una breve frase al
final de la página. Los personajes y otros detalles del paisaje son pequeños y
siguen en la línea de Dautremer: pintura gouache
en tonos cálidos, siluetas entrañables (personajes cabezones, animales vestidos
y mucho, mucho más) y unos rostros bastante expresivos. No entiendo de
ilustración, pero estoy segura de que las
creaciones de esta autora gustan con facilidad, en el sentido de que no
experimenta con estilos destinados a un público reducido ni trata temas
difíciles de entender.
No hay duda de que Dautremer es una gran
ilustradora, pero a mi parecer en este álbum destaca su faceta como artista en
general: más que el hecho de recrearse al contemplar una imagen, esta obra provoca admiración y sorpresa por
el cuidado que la autora ha puesto en los detalles, tanto en relación con
los troqueles más delicados como en la manera de superponer los dibujos. Quien
solo busque ilustraciones bonitas debería decantarse por cualquier otro de sus
álbumes, dado que en ellos aparecen en gran tamaño; El pequeño teatro de Rébecca es para quienes sepan apreciar la
originalidad y el toque curioso.
Desde mi punto de vista, el mayor mérito de
este libro es precisamente lo que tiene de particular con respecto a otros
álbumes, ese poder decir «Soy una gran ilustradora y me
permito el lujo de montar un teatro con mis “hijos” para seguir experimentando
en este campo y hacer un bonito regalo a mis seguidores»
(nota: desconozco si la iniciativa fue de la propia autora o de su editor). Bravo
por el atrevimiento, por el rigor que caracteriza a Dautremer y por haber completado
con éxito este proyecto. Como amante de los productos diferentes y la
innovación en general solo puedo dar las gracias por haber podido disfrutar de
esta obra.
No obstante, tengo que hacerle una crítica, y
para ello rescato lo que he comentado al principio: este álbum es un homenaje a
todas las creaciones de la autora y, por ende, gustará sobre todo a los lectores que ya conocen su obra y pueden relacionar
las frases y los personajes del teatro con la historia a la que pertenecen. El
lector que se acerca a este álbum sin descubrir previamente a Dautremer
disfrutará de los troqueles y el estilo de las ilustraciones, pero desconocerá
a muchos de sus protagonistas y no captará gran parte de los guiños que se
hacen.
Aquí es donde viene el problema: el álbum me
parece una maravilla, pero lo veo poco adecuado para esa parte del público que
desconoce a la autora y, además, no está versado en ilustración. Un entendido
del tema puede saborear las imágenes por
sí solas; sin embargo, los lectores comunes (entre los que me incluyo) a menudo
necesitan que estas se apoyen en el texto para percibir la composición en
conjunto. Las palabras de El pequeño
teatro de Rébecca no cuentan una historia, sino que se limitan a dar voz a
ese coro que se sube al escenario; el único hilo argumental es el hecho de que
en cada escena aparece alguien nuevo que hace su aportación. Personalmente, me habría parecido más acertado emplear un número
menor de personajes y construir una trama con ellos; en definitiva, hacer
más un relato que una exposición.
![]() |
| Rébecca Dautremer |
Simpático, creativo y con unos troqueles
espectaculares, El pequeño teatro de
Rébecca es un álbum ilustrado imprescindible para los seguidores de la
autora y para los amantes del dibujo y el arte en general. Aunque sus hermosas
imágenes y su original montaje también pueden atraer a otros lectores, en mi
opinión esta obra no es la mejor opción para descubrir a Dautremer porque la
ausencia de argumento lineal al uso puede hacer que resulte un tanto soso o vacío.
Por ese mismo motivo tampoco lo recomiendo para niños; creo que los libros de esta
ilustradora se dirigen sobre todo a los adultos, y en este caso lo veo todavía
más claro. De todas formas, si creéis que estáis entre su público potencial, os llevaréis a casa un pequeño gran regalo
de los que no aparecen todos los días.

