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01 noviembre 2011

Ganadores del sorteo Criadas y Señoras + resumen del especial

Quiero agradeceros a todos el interés que habéis mostrado por el especial de Criadas y señoras que ha ocupado el blog durante las últimas semanas: tanto por la afluencia en el sorteo como por los comentarios aquí y en redes sociales, he podido ver que el libro ha conquistado a los lectores y cada vez son más los interesados en descubrirlo. 68 personas han participado en el sorteo (91 papeletas con los puntos extra de los que más han comentado), pero solo dos podían ganar y Random ha dictado lo siguiente:


¡Felicidades Chiara y Ángela!

Ya he enviado vuestros datos a la editorial, así que próximamente recibiréis un ejemplar de Criadas y señoras. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Por otro lado, estas semanas he publicado una serie de entradas especiales sobre esta magnífica novela y quiero hacer un recopilatorio de todo lo que he escrito en este especial:

Comentarios sobre personajes:
Aibileen
Skeeter
Minny
Hilly

Comentarios sobre los temas destacados:
El sur de Estados Unidos, los años sesenta y el racismo
Los trucos de las criadas y amas de casa


A todo esto, ¿ya habéis visto la película?

28 octubre 2011

El malo de la historia: Hilly Holbrook (Especial Criadas y Señoras)

Os presento a Miss Hilly Holbrook, la señorita blanca más temida de Jackson (Misisipi). Está casada y es madre de dos hijos, aunque en su vida todavía pesa el recuerdo de un ex novio que la abandonó por otra, seguramente la peor experiencia que le ha tocado vivir. La perspectiva de Hilly no se narra en primera persona como ocurre con Aibileen, Skeeter y Minny, pero aun así es una secundaria de mucho peso y la novela sería impensable sin su papel.

Miss Hilly se puede considerar la mala de la historia; no obstante, en su caso no le hace falta utilizar cuchillos ni convertirse en una persona maquiavélica: tan solo es ella misma. ¿Y qué tiene de malo su personalidad? Sus prejuicios hacia los negros y hacia cualquiera que se salga de lo que que se supone que es correcto. Así, son frecuentes sus miradas por encima del hombro a las criadas, acompañadas de comentarios despectivos que expresa en voz alta sin ningún pudor.

Pero no voy a caer en el error de encasillarla como «mala, mala y mala». Me gusta moverme por la escala de grises y en el caso de Hilly salta a la vista lo que ocurre: es una mujer que ha crecido en un ambiente convencional y cateto, carece de las inquietudes intelectuales de Skeeter porque nunca ha salido de su pueblo para estudiar y de paso abrir la mente. En el fondo, Hilly no deja de ser una víctima de su tiempo: su comportamiento es vergonzoso, de eso no hay duda, pero si no se conoce otra forma de vida es difícil cambiar la forma de pensar. Si a eso se le añade el carácter fuerte y el atrevimiento, la fórmula de personaje conflictivo se completa.

Además, quiero añadir otro punto: Hilly es quien tiene las iniciativas en contra de los negros; ahora bien, si sus amigas deciden apoyarlas y ponerlas en práctica la culpa no se limita a ella. Hilly es la cabecilla del grupo, por así decirlo, y al menos no se le puede reprochar que muestre dos caras en función de quien tenga delante. Es una mujer valiente, egocéntrica y superficial... aunque hay alguien que sabe cómo ridiculizarla.

En general, el personaje de Hilly Holbrook me gustó mucho por el juego que da y porque, guste o no, a menudo hace falta una personalidad odiosa para crear contraste con los héroes bondadosos. También me parece un acierto que no se caiga en el extremismo y, de algún modo, se pueda entender su actitud por el contexto en el que vive (el realismo es uno de los puntos fuertes de la novela, en todos los aspectos). Si yo fuera actriz, sé que me habría encantado interpretar su papel.

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Con esta entrada termino el especial de Criadas y señoras, aunque todavía volveré a sacar el tema para anunciar a los ganadores del un sorteo que está en marcha (podéis apuntaros hasta el 31 de octubre). Espero que los que me habéis leído os hayáis sentido al menos un poco atraídos por el libro, sabéis que a mí me encantó y sería capaz de hablar de sus personajes y sus temas durante semanas y semanas. Por cierto, hoy se estrena la película; si la veis, ya me contaréis qué os parece.

26 octubre 2011

Los trucos de las asistentas y amas de casa (Especial Criadas y Señoras)

Tranquilos, no voy a hacer una recopilación de la botica de la abuela: con esta entrada pretendo hacer un pequeño homenaje a todos esos trucos, remedios y consejos que las asistentas del hogar y las amas de casa conocen mejor que nadie. En la literatura es frecuente encontrar este tema de forma secundaria en las sagas familiares históricas, generalmente gracias a las aportaciones del personaje de la cocinera o la sirvienta (sería impensable imaginar Espejo roto sin el servicio, por ejemplo).

Sin embargo, en mi adorado Criadas y señoras se va más allá: aquí las criadas son las protagonistas (con el permiso de Skeeter) y todo lo que les incumbe brilla con luz propia. No solo importan por su persona; aquí también se hacen menciones a sus habiliades. Los trucos de los que hablo se reflejan en los conocimientos de Aibileen sobre cuestiones del hogar cuando ayuda a la joven blanca a redactar su columna de Miss Myrna y en la pericia de Minny en la cocina (¡con esos pasteles deliciosos!).

Aunque los temas principales de la novela sean la situación de los negros y las relaciones entre los personajes, me gusta que Kathryn Stockett se haya atrevido a utilizar los rasgos propios del empleo de estas mujeres para construir tramas frescas y divertidas, como aquello que Minny hizo a Miss Hilly, o escenas duras y conmovedoras, como las consecuencias que tuvo para Yule May trabajar en casa de esta señorita.

Con esta reflexión me gustaría transmitir que estos asuntos no tienen por qué hacernos sentir rechazo o pereza; pienso que cuando un escritor tiene talento es capaz de sacar jugo a los temas menos pensados, y no hay duda de que Kathryn Stockett anda sobrada de aptitudes. En otras palabras, no es tanto el género o el argumento, sino la forma de contar la historia. ¿Quién me habría dicho antes de empezar el libro que un pastel, un consejo o una simple limpieza de la cubertería me iban a transmitir tanto?

En definitiva, creo que no hay duda de la eficacia de estos trucos en el mundo real, y no solo eso, sino que también pueden ser agradables de encontrar en los libros de ficción. Me quito el sombrero (una vez más) ante el magnífico trabajo de la autora por hacer que todos los aspectos de su novela resulten tan sugestivos. ¡Nunca terminaría de alabar las virtudes de Criadas y señoras!

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Si aún no habéis leído Criadas y señoras, os recuerdo que hay un sorteo en marcha hasta el 31 de octubre. ¡No dejéis pasar la oportunidad de conseguir esta joya!

24 octubre 2011

Personajes con encanto: Minny Jackson (Especial Criadas y Señoras)

Hoy os presento a Minny, la sirvienta más problemática de Jackson (Misisipi) y uno de los personajes más queridos por los lectores. Su lengua afilada y el hecho de no cortarse a la hora de dar su opinión le han causado unos cuantos despidos y el último, en casa de la madre de la temida Hilly Holbrook, amenaza con cerrarle las puertas a un nuevo trabajo en la localidad. Eso hasta que conoce a la recién llegada Celia Foote, que no está al corriente de su fama.

En Criadas y señoras se narran las vivencias de la criada al lado de esta peculiar mujer que es Celia. Además, pese a tener caracteres tan diferentes, Minny es muy amiga de Aibileen y ambas aportan su experiencia para el libro que escribe Skeeter. Pero la vida de Minny no es tan apacible como podría parecer: su marido le pega y tiene que sacar adelante a sus cinco hijos en medio de las malas condiciones en las que viven las personas de raza negra.

Minny me gusta por su naturalidad. Es el ejemplo de mujer normal que siempre tuvo claro que sería criada, como su madre, y lucha por dar de comer a sus hijos sin dejarse pisotear por ninguna señorita blanca. No tiene ese interés por los libros y la cultura que a veces se impone casi por obligación en muchos personajes literarios, la autora no necesitó emplear ese recurso para que los lectores empatizaran con ella: su personalidad rebosa carisma por sí sola.

La historia que hay detrás del personaje de Minny es muy curiosa: la autora no se inspiró en una criada, sino en la actriz Octavia Spencer, amiga en común de ella y Tate Taylor, el director que se ha encargado de la adaptación al cine de la novela. En las palabras de Kathryn Stockett, «resultó fácil imaginarse las miradas de Octavia Spencer cuando escribía la historia de Minny». Como no podía ser de otra manera, la actriz interpreta el papel en la gran pantalla y los críticos americanos la sitúan entre las candidatas al Oscar del próximo año.

Aunque mis personajes preferidos de la obra son Aibileen y Skeeter, Minny no les va a la zaga y no me sorprende que su papel luzca tanto en el cine. Es una mujer fuerte y con garra, pero a la vez tiene ese lado frágil que vemos en su casa. Que consiga salir adelante con tanto desparpajo y sentido del humor no merece menos que un aplauso.

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Si aún no habéis leído Criadas y señoras, os recuerdo que hay un sorteo en marcha hasta el 31 de octubre. ¡No dejéis pasar la oportunidad de conseguir esta joya!

21 octubre 2011

Personajes con encanto: Eugenia 'Skeeter' Phelan (Especial Criadas y Señoras)

Eugenia Phelan (Skeeter para los amigos) es una joven de veintitrés años que acaba de terminar sus estudios universitarios y regresa a su pueblo con el sueño de ser escritora. A diferencia de sus amigas, ya casadas y con hijos, a Skeeter no le preocupa demasiado emparejarse pronto y tiene inquietudes que van más allá de asistir a la reunión de la Liga de las Damas y lucir un tocado monísimo. Además, como la define Aibileen en el primer capítulo, «es de las que hablan con el servicio».

Su buena relación con las criadas le viene de su infancia: ella fue una de las niñas que se criaron con una mujer negra y Skeeter la recuerda con mucho cariño. Entre esta historia y su percatación de las injusticias que sufren las criadas actuales, surge la idea de escribir un libro sobre ellas, un libro que se titulará Criadas y señoras (eso sí, su contenido no es el mismo que el de la novela que leemos nosotros). Este proyecto pretende acercarla al mundo editorial y proporcionar un medio para que las asistentas se expresen.

Pero no creáis que es fácil: Skeeter debe hacer frente a unas buenas dosis de prejuicios, primero de su madre y luego de sus amigas, a quienes oculta sus intenciones. Ahora nos puede resultar cómico que alguien que tiene una vida acomodada se esconda para escribir sobre ciertos temas, pero en aquella época tanto la autora como las criadas que prestaban su testimonio se la jugaban. Al menos tienen a su favor que a nadie en su sano juicio se le ocurrirá pensar que existe una relación entre una señorita decente y «las negras».

Por otro lado, la narración de Skeeter no se limita a su contacto con las criadas y el libro. Hay una parte personal importante, en la que principalmente habla de la relación con sus padres y los primeros pasos cuando conoce al encantador Stuart. Me gustó esa trama porque no cae en tópicos y no idealiza la forma en la que se conocen, más bien van poco a poco. En general, se puede decir que la historia de Skeeter no solo interesa por su conexión con Aibileen y Minny, sino también porque es el reflejo de un crecimiento personal, la búsqueda de su propio camino.

¿Qué es lo que me cautivó de este personaje? Todo, pero básicamente lo mucho que me identifiqué con ella en diversos aspectos, desde el amor por la escritura a ese carácter rebelde que quiere luchar contra las injusticias, aunque por fuera parezca una persona tranquila de la que nadie sospecharía esas ideas. No tiene la dulzura de Aibileen ni la garra de Minny (ni falta que le hacen), pero es otra pieza imprescindible de este entramado que no os dejo de recomendar.

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19 octubre 2011

El sur de Estados Unidos, los años sesenta y el racismo (Especial Criadas y Señoras)

Sin lugar a dudas, el racismo es uno de los temas estrella de Criadas y señoras. El libro está ambientado en la década de los sesenta, una época que nos queda muy reciente, y desde el principio me impactó que la sociedad norteamericana de la zona tratara a los negros como si estuvieran en plena esclavitud. Por mucho que la novela tenga su parte de ficción, Kathryn Stockett ha declarado que se inspiró en la mujer que la crió durante su infancia, de modo que en estas páginas hay mucha más verdad de la que se podría pensar.

El racismo se refleja en muchos puntos. Para empezar, en el hecho de que las hijas de las criadas negras crezcan con la idea de que también van a ser criadas, sin que ni siquiera se les pase por la cabeza intentar tomar otro rumbo (el momento en el que Skeeter aborda a Minny para preguntarle si siempre tuvo claro que sería criada es un buen ejemplo de ello). Los hombres lo tenían un poco mejor al poder acceder a la universidad, pero también tenían que lidiar con el desprecio de los blancos y los trabajos en muy malas condiciones.

Por otro lado, resulta evidente que el trato a las criadas no siempre era el adecuado. Hilly Holbrook (la señorita blanca que representa los prejuicios y la xenofobia en su máximo esplendor) es la que dirige el cotarro en la localidad en la que se desarrolla la historia. Su primera idea: colocar unos retretes para el servicio, no vaya a ser que «esos negros» les pasen alguna enfermedad. «Esos negros» que en muchas ocasiones cuidan más de sus hijos que ellas mismas.

La separación de los barrios también es una muestra de la gran desigualdad social que existía. Mientras que las familias blancas de clase media-alta vivían en casitas encantadoras como la de la imagen superior, los negros se tenían que conformar con casas pequeñas y muy pocos recursos, incluso cabía la posibilidad de que el médico de los blancos se negara a atenderlos. Cuando se pertenecía a una familia numerosa y además el marido tenía la mano muy larga (caso de Minny), la situación todavía se complicaba más.

A todo esto, destaco la actitud de las criadas y de toda la población negra en general. En el libro se les puede aplicar aquello de la unión hace la fuerza y también que los que menos tienen son los que más dan: las escenas en las que se apoyan los unos a los otros desprenden un valor inmenso, una gran demostración de la amistad. Quizá no podían rebelarse contra sus jefes, pero entre ellos encontraban comprensión mutua y muchos gestos de cariño. Sus encuentros en el autobús me parecieron entrañables.

Por último, aunque a mí esta historia me tiene embelesada, soy consciente de que no es la primera ni la última que se escribe sobre el racismo. En Criadas y señoras se citan Matar un ruiseñor (una obra que valoro mucho más con el paso del tiempo) y Lo que el viento se llevó (este último con una referencia clara a la Mammy). Si queréis más, en este artículo del blog Crónicas Salemitas se hace un repaso más exhaustivo a la literatura que se ha escrito sobre el tema.

En definitiva, creo que queda claro que esta novela es mucho más que esas galletitas de la cubierta española (una imagen muy mona para mi gusto, pero que puede llevar a conclusiones equivocadas con respecto a su público potencial). Si alguien todavía tenía dudas acerca del interés de su contenido o de si se trata de una historia «para mujeres», espero que con esta entrada se haya animado a darle una oportunidad.

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17 octubre 2011

Personajes con encanto: Aibileen Clark (Especial Criadas y Señoras)

Que Criadas y señoras sería inconcebible sin ninguno de sus personajes es una realidad, pero dentro de este maravilloso elenco hay tres protagonistas que sobresalen y una de ellas es Aibileen Clark. Sirvienta cincuentona de carácter apacible y conciliador, siempre se ha encargado de cuidar niños blancos y de algún modo los últimos la han ayudado a superar la muerte de su único hijo en un accidente, años atrás.

Creo que no me equivoco al afirmar que Aibileen es un personaje entrañable, de los que enseguida empatizan con el lector, como una madre bonachona a la que todos queremos abrazar. Pero, cuidado, encantadora no es sinónimo de ñoña: esta mujer ha sufrido y sufre numerosos feos por parte de las señoritas de las casas donde trabaja, por no hablar de las malas condiciones de vida del barrio de los de raza negra. Sin embargo, su forma de aceptar la situación sin hundirse transmite mucha fuerza y optimismo.

Una de las cualidades de Aibileen que más me gustó fue su amor por la literatura, en parte gracias a su fallecido hijo, que soñaba con ser escritor. Skeeter -la joven recién llegada de la universidad que quiere escribir un libro sobre las criadas- se sorprende al comprobar que Aibileen se defiende con la escritura y demuestra una inteligencia mayor de la que cabría esperar. Nunca hay que menospreciar a las personas por tener un empleo en el que el nivel de estudios no importa; como se puede ver en Aibileen, su cerebro da mil vueltas a otros personajes del libro que gozan de mayor reputación.

Por otro lado, la criada tiene un corazón enorme y lo manifiesta con su activa colaboración con sus vecinos: desde apoyar a una amiga que sufre malos tratos a preocuparse por el estado de salud del nieto de otra. Esa forma de ayudarse los unos a los otros, incluso sin tener nada, es uno de los mensajes más bonitos de este libro.

En definitiva, Aibileen Clark me parece un personaje inolvidable, una de esas escasas personalidades cargadas de matices que me hacen sentir algo mientras leo y además su recuerdo perdura con el tiempo. No le hace falta un carácter fuerte ni unas gestas heroicas para destacar, con su sencillez y su bondad lo tiene todo.

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Si aún no habéis leído Criadas y señoras, os recuerdo que hay un sorteo en marcha hasta el 31 de octubre. ¡No dejéis pasar la oportunidad de conseguir esta joya!

16 octubre 2011

Sorteo Criadas y Señoras

Durante las próximas semanas el blog se llenará de asistentas más listas que el hambre, señoritas cargadas de prejuicios y el ambiente sesentero del sur de Estados Unidos. Estoy hablando de la novela Criadas y señoras, o tal vez sería mejor llamarla obra de arte: su lectura me llegó tanto que ahora, con motivo del estreno de la película basada en el libro el próximo 28 de octubre en España, voy a hacer un especial en el que hablaré de sus maravillosas protagonistas y algunos temas destacados de la historia.

Y qué mejor manera de empezar que organizar un sorteo en el que están en juego dos ejemplares de la novela. Los únicos requisitos para participar son los siguientes:

- Disponer de una dirección postal con residencia en España.
- Anunciar el sorteo (con un enlace a esta entrada) en vuestro blog o redes sociales.
- Rellenar el formulario que tenéis al final de esta entrada.

Por otro lado, en este blog la fidelidad se premia y por ello los veinte blogueros que más han comentado en los últimos meses tendrán cinco papeletas en lugar de una. Son los del recuadro siguiente:

¡Y nada más! Habrá dos ganadores que se decidirán a través de Random.org. El plazo empieza en estos momentos y estará abierto hasta las 23:59 h del 31 de octubre. Anunciaré a los ganadores durante la primera semana de noviembre.

Por mi parte, os animo encarecidamente a apuntaros: el libro es una auténtica joya que puede gustar a todo tipo de lectores, por mucho que la portada y el título se relacionen más con las mujeres. Si aún no lo habéis descubierto, aprovechad la oportunidad, y si ya habéis caído en sus redes, siempre podéis intentarlo para regalárselo a alguien especial. ¡Que el fervor por Criadas y señoras crezca!

FIN DEL PLAZO PARA PARTICIPAR

Con la colaboración de Maeva.

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