¿Hasta
qué punto influyen los blogs en la promoción (y por consiguiente, en las
ventas) de libros? Suelo quejarme de la excesiva insistencia de
algunos autores que autopublican (o publican con pequeñas editoriales) al pedir a los blogueros que reseñemos su obra. En ocasiones
su desespero llega al extremo de redactar ellos mismos esas opiniones y disfrazarlas de impresiones de otros lectores en páginas como Amazon. Mi propósito no es
desmenuzar esas prácticas de dudoso gusto, sino reflexionar sobre si realmente
merece la pena que los escritores se esfuercen tanto para que se hable de ellos
en la red. Esto no pretende ser ningún estudio empírico; me limitaré a argumentar
mi opinión a partir de lo que he vivido con mi blog y lo que he observado en otros
espacios durante los casi cuatro años que llevo aquí. Intentaré ser lo más
justa posible —no ensalzaré el papel de los blogs por el simple hecho de tener uno— y, como siempre, os animo a compartir vuestras impresiones en los
comentarios.
1.
Factores que nos llevan a leer un libro
El primer punto en el
que quiero centrarme es en los motivos por los que el lector elige una lectura.
Como comentaba al principio, algunos autores dan mucha importancia a las
reseñas, pero hay aspectos mucho más influyentes. Además, también se debe
pensar en atraer a esos potenciales reseñadores, sin dar por sentado que aceptarán leer cualquier libro (los
blogueros no trabajamos para nadie, así que escogemos lecturas que nos llaman la
atención). En este sentido, el título,
la cubierta y la sinopsis son muy importantes, y aquí muchas
autopublicaciones fallan: títulos sosos, cubiertas de aficionados, sinopsis mal
redactadas y/o poco atrayentes. El lector busca buenos contenidos presentados
en un envoltorio atractivo. Por ridículo que parezca, me he encontrado con
personas que han rechazado leer libros que recomendé vivamente porque no les
gustaba la cubierta; y a la inversa, en algunos casos mi comentario fue
negativo y aun así hubo gente empeñada en leerlo porque le encantaba el diseño.
Lo ideal sería contratar a un diseñador gráfico que haga una buena portada y contar
con la opinión de alguien que conozca el sector editorial para elegir título y
redactar la contra. El acabado profesional —por dentro y por fuera— es
fundamental para que alguien se decante por un libro.
2.
Canales de difusión de la obra
Una vez el libro está
listo, se buscan las vías para darlo a conocer al público. La blogosfera es
una, pero no la única. Hoy en día, las recomendaciones
de los libreros tienen mucha más efectividad para mover una novela que los
comentarios entusiastas de la red (hay muchos artículos que hablan de este
fenómeno: la revalorización de las librerías como fuente de recomendaciones, en
contraste con la pérdida de peso de la crítica tradicional), de modo que,
puestos a insistir para que alguien lea un libro, yo insistiría antes a un
librero —que al fin y al cabo es quien tiene la sartén por el mango a la hora
de vender— que a un bloguero. Organizar una presentación en una librería
cercana e ir ampliando el círculo de contactos poco a poco puede ser una buena
forma de empezar. En segundo lugar, las redes sociales: un autor activo en Facebook y Twitter tiene más herramientas para contactar con los lectores que uno que ignora estas opciones.
3.
Influencia de los blogs
Entro en el punto que
nos interesa. Empiezo con un hecho real: no existe ningún libro (autopublicado
o publicado por una editorial pequeña) que se haya convertido en un éxito de
ventas gracias exclusivamente a las reseñas de los blogs, ni siquiera cuando en
estas reseñas había unanimidad al elogiarlo. Recordemos la saga Laila Winter, de Bárbara G. Rivero,
que tuvo una excelente acogida en la red y
no obstante eso no se tradujo en una mayor repercusión. Esto me permite sacar
dos conclusiones: por un lado, que conseguir
muchas opiniones entusiastas de los blogueros no asegura que el libro se venda
más; y por el otro, que hay factores
mucho más influyentes que la blogosfera —además de los comentados en los
puntos 1 y 2, las grandes editoriales que invierten mucho en promoción siguen
teniendo un papel decisivo en las listas de ventas, y también el hecho de aprovechar el momento (modas).
Sin embargo, tampoco se
puede decir que los blogueros no hagamos nada: sé que hay lectores que han comprado libros
por mi recomendación porque ellos mismos me lo han dicho, y yo también he
buscado algunos títulos porque me gustó lo que contaban otros blogueros. Ahora
bien, ¿cuántos ejemplares se venden por nuestras reseñas? Imposible saberlo,
pero desde luego nuestro número de visitantes es inferior al de los oyentes de
un programa de radio regional, y nuestro poder de convicción es inferior al de
un librero que habla de tú a tú con alguien dispuesto a adquirir un libro en
ese momento. Mi blog recibe más de mil visitas diarias, pero hay que tener
cuidado con este dato: solo una parte visita la página principal (es decir, lo
último que he publicado); el resto se reparte entre todos los contenidos
publicados a lo largo de estos años (lógicamente, las reseñas de libros
conocidos y las de mi lista de mejores lecturas son las más visitadas). Además,
no todo el mundo que entra en el blog lee lo que he escrito (todos visitamos páginas
en las que solo echamos un vistazo rápido y nos vamos) o quizá lo lee porque ya
ha leído el libro del que hablo. En definitiva, puedo recibir mil visitas, pero
no influyo en la decisión de compra de mil personas todos los días.
Asimismo, la influencia de una reseña es variable.
Esto depende, en primer lugar, del blog en el que aparece: cuando empecé no
tenía el mismo número de visitas y seguidores que ahora, ni la
misma presencia en las redes; hay blogs que actualizan varias veces al día y los contenidos caen en el olvido antes, etc. También es muy importante pensar en el perfil de los lectores potenciales y
encontrar el medio adecuado para que se reseñe un determinado libro: una novela
de fantasía interesará más a los lectores de un blog dedicado al género que a los
del mío, por ejemplo (de hecho, he comprobado que cuando reseño un libro que se
sale de lo que leo habitualmente el número de visitas y comentarios disminuye).
Es de sentido común, pero aun así la gran mayoría de peticiones que recibo son
de novelas de géneros que no toco.
En segundo lugar, dentro de un mismo blog no todas las
reseñas interesan por igual, y no solo por lo positivas/negativas que sean, sino que dependen de factores como la popularidad previa del libro y hasta del día de la semana en el que se publican. En mi caso, sé que las que aparecen en mi lista de mejores
lecturas de la barra lateral (o al menos algunas de ellas) son las que más
lectores acaban comprando. Con las que son positivas pero no están incluidas
ahí pueden pasar dos cosas: que llamen la atención en el momento de su
publicación porque tienen una cubierta bonita y/o ya son un poco conocidas, o
que caigan en el olvido. Triste, pero sucede así. Yo sé que cuando un libro me
gusta mucho haré todo lo que esté en mi mano para que la gente lo conozca
(colocar la cubierta en el lateral, enlazar la reseña a menudo en las redes
sociales, etc.), pero el escritor que busca ser reseñado aún no sabe si su libro
gustará hasta ese extremo, así que no puede confiar a ciegas en los blogs. Las reseñas pueden ser un complemento;
nunca los canales de difusión principales.
4.
¿Por qué los blogs no influyen más?
Sobre todo, porque hay vías más potentes para dar a conocer un
libro (librerías, escaparates, listas de más vendidos); leer una reseña
conlleva tiempo y el lector no siempre toma la decisión de compra de forma
inmediata, entre otras cosas porque se publica mucho y hay infinidad de opciones
para elegir. Tampoco debemos menospreciar el punto 1, los motivos por los que
se elige un libro, porque por muchas reseñas que se escriban siempre habrá lectores que se guíen únicamente por la sinopsis, el
nombre del autor o el éxito del que venga precedido, sin tener en cuenta lo
que opinan los blogueros. La media de libros leídos por persona en España es
de unos 11 títulos al año, una cifra muy baja con respecto al total de libros publicados. Si una parte se escoge por razones ajenas a los
blogs, nos queda un margen de influencia pequeño (por no hablar de que no todas las personas que leen siguen los
blogs).
No obstante, tengamos
presente que incluso dentro de este círculo bloguero hay un problema: existen muchísimos blogs y las opiniones se
dispersan; no hay unos «blogueros gurús» que consigan aumentar las ventas
de forma notable, ni siquiera los veteranos. En esto envidio a las fashion bloggers, las blogueras de moda
y cosmética, porque ahí sí que hay algunas influyentes y ciertos productos se
han puesto de moda después de que los recomendaran. Supongo que las diferencias
son inevitables por el tipo de producto (un cosmético o una prenda de ropa se
compra y se usa de inmediato, mientras que a un libro hay que dedicarle unas
horas y el lector medita más la decisión) y porque hay mucha más gente
interesada en el cuidado de la imagen que en la lectura. A todo esto, no
olvidemos que la primera función de los
blogs es el entretenimiento personal y la interacción con otros lectores.
En cuanto los autores y las editoriales se dieron cuenta del filón que suponía
que sus libros se reseñaran gratis la cosa se desvirtuó, pero los blogs no nacieron
para influir en las ventas, aunque muchos blogueros cultivemos la crítica.
5.
Causas del fracaso de un libro
Antes he dicho que
ningún libro se convierte en un éxito gracias exclusivamente a las reseñas de
la blogosfera; del mismo modo, ningún
libro se convierte en un fracaso exclusivamente por las críticas (negativas) de
la blogosfera. Hay autores que se enfadan cuando alguien habla mal de su
libro (aparecen los típicos comentaristas anónimos que insultan al bloguero),
pero creedme: no es para tanto. Para entender por qué una novela no funciona
hay que partir de la base de que se
publica muchísimo y el mercado no puede absorberlo todo. Las grandes
editoriales publican centenares de títulos al año, cada vez hay más sellos
independientes y el número de autopublicaciones ha aumentado con Amazon, así
que es materialmente imposible que todos los libros vendan una cantidad
aceptable y que todos los autores se consoliden. No hay suficiente público
y muchos títulos caerán en el olvido, con independencia de que alguien los haya
reseñado o no.
Cuando una obra no
atrae a sus lectores potenciales —para mí ese es el verdadero fracaso: no
conseguir ser leído. Si luego la novela decepciona, al menos el autor puede
sentirse orgulloso de saber que le han dedicado unas horas— es por muchos motivos: no
han llegado a saber que existe (mala
promoción), la cubierta, el título y/o la sinopsis no llaman la atención (mal diseño/edición), hay libros que
resultan más atrayentes (gran competencia), etc. También me parece fundamental saber reconocer que el libro no es lo suficientemente bueno ni lo bastante comercial, por lo que no ha
tenido más reconocimiento porque no debía
tenerlo, porque no ha sido capaz de provocar que los lectores (libreros,
blogueros o lo que sean) lo recomienden con ahínco. No me malinterpretéis: sé que hay libros muy buenos que no logran sobresalir porque les falta promoción o porque su público potencial es de antemano reducido, pero considero un error culpar por sistema a los demás (las grandes editoriales, el mal gusto de los lectores). Se debe hacer autocrítica, pensar en lo que uno mismo puede hacer mejor.
Los casos como Cincuenta sombras de Grey, que empezó como blognovela, son una excepción en la que la polémica ha jugado un papel importante, y ningún autor que se considere serio debería tener como estímulo el «Si esto ha funcionado, por fuerza tiene que funcionar lo mío». Sería como si un cantante pensara «Si Tamara, la del No cambié, fue disco de oro, yo también puedo porque canto mejor», y sin embargo todos sabemos que hay muchísimos cantantes con mejores voces que no triunfan. La clave está en analizar la multiplicidad de factores que influyen en la recepción de un libro, que no siempre están vinculados a la calidad. En cualquier caso, yo aconsejo esforzarse por mejorar —como escritor y como promotor— en lugar de frustrarse por comparaciones descontextualizadas.
Los casos como Cincuenta sombras de Grey, que empezó como blognovela, son una excepción en la que la polémica ha jugado un papel importante, y ningún autor que se considere serio debería tener como estímulo el «Si esto ha funcionado, por fuerza tiene que funcionar lo mío». Sería como si un cantante pensara «Si Tamara, la del No cambié, fue disco de oro, yo también puedo porque canto mejor», y sin embargo todos sabemos que hay muchísimos cantantes con mejores voces que no triunfan. La clave está en analizar la multiplicidad de factores que influyen en la recepción de un libro, que no siempre están vinculados a la calidad. En cualquier caso, yo aconsejo esforzarse por mejorar —como escritor y como promotor— en lugar de frustrarse por comparaciones descontextualizadas.
6.
Conclusión
Con este análisis no he pretendido dar una respuesta concreta —mientras no exista un indicador matemático que diga hasta qué punto influyen las reseñas de los blogs, no la tendremos—, sino que he intentado plantear el tema desde diversos enfoques para aportar una perspectiva amplia que resulte útil para autores y blogueros. Sé que algunos puntos pueden parecer una obviedad, pero esta entrada ha nacido por la desinformación que percibo en muchos escritores, por eso he preferido no pasar nada por alto. Estas son mis conclusiones principales:
- La influencia de los blogs es más baja que la de otros factores, como la recomendación de los libreros, el hecho de pertenecer a la moda literaria vigente o contar con una gran campaña de promoción.
- La influencia de los blogs es variable: no todos los blogs influyen por igual ni todas las reseñas de un mismo blog tienen la misma repercusión.
- La efectividad de la reseña no solo depende de las palabras del bloguero, es decir, el libro tiene que llamar la atención por otros motivos (género, cubierta, etc.), no basta con que alguien diga que es bueno.
La imagen que queda de
los blogs tal vez no es demasiado optimista, pero, pese a todo, como bloguera
sé que mi opinión tiene más influencia con blog que sin él.
