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08 marzo 2015

Lecturas temáticas: 10 novelas sobre mujeres inspiradoras (Especial Día de la Mujer)


A Girl Reading, Charles Edward Perugini (1878).

Sí, lo sé: recomendar libros sobre mujeres el 8 de marzo es un cliché.
Pero decir «Este día no debería ser necesario», también.
Hablo de libros escritos y protagonizados por mujeres durante todo el año; no necesito una ocasión especial para hacerlo. Sin embargo, hoy, por ser el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, habrá gente que les preste más atención que de costumbre; y solo por eso, por llegar a quien no llego el resto del tiempo y dar más visibilidad a estos libros, merece la pena escribir la entrada, por muy cliché que sea.
Las protagonistas de estas obras no son heroínas de cuento con final feliz. Las considero «inspiradoras» por otro motivo: como personajes, están extraordinariamente bien retratadas y sus historias tienen contenido social o histórico de interés. Entre ellas hay diferencias —unas se muestran guerreras, otras son más tranquilas y familiares—, pero todas tienen frentes abiertos por los que luchar. Y, por supuesto, son todas magníficas.

1. Sapphira y la joven esclava, de Willa Cather (1940). Ambientada en la época de la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, la protagonista de esta novela es una joven mestiza que consigue mejorar su posición social. Además, está acompañada por un reparto excelente de mujeres valerosas.
2. Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplar, de Lidia Chukóvskaia (1965). Los hombres fueron los perjudicados más evidentes de las campañas de represión de Stalin, pero este libro muestra la otra cara de la situación: la de las mujeres que sufrían la espera del no saber con mucho miedo e incertidumbre.
3. Los niños se aburren los domingos, de Jean Stafford (1969). La mirada sombría que empaña estos relatos hace que las situaciones cotidianas experimentadas por las mujeres que los protagonizan —transición a la edad adulta, conflictos del matrimonio, la soledad de la inmigrante— adquieran una dimensión asfixiante y reveladora.

4. Lo mejor de la vida, de Rona Jaffe (1958). Esta novela —que Don Draper lee en Mad Men— recrea con gran viveza las experiencias de la primera generación de mujeres estadounidenses que tuvo la oportunidad de elegir entre una vida hogareña convencional o el éxito profesional.
5. Las chicas de campo, La chica de ojos verdes y Chicas felizmente casadas, de Edna O’Brien (1960-1964). Como la novela anterior, esta trilogía reivindica la independencia de las mujeres, en esta ocasión a partir de los personajes de dos jóvenes procedentes de la Irlanda rural católica, y es, además, una gran historia de amistad a lo largo del tiempo.
6. Un mal día para nacer, de Courtney Collins (2012). La autora se inspira en una bandolera de principios del siglo XX para dar forma a una mujer controvertida que rompe los tópicos sobre la feminidad y la maternidad. Lo cuenta, por si fuera poco, con una voz emocionante: la del bebé que la chica enterró al nacer.
7. Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie (2013). Una historia de iniciación a la vida y al amor en el marco multicultural contemporáneo, que muestra la realidad de una mujer negra joven y preparada en los Estados Unidos. Consigue cambiar la manera (blanca) de entender el mundo.

8. Ladrilleros, de Selva Almada (2013). En medio del enfrentamiento de dos «machos» argentinos de clase obrera, sus mujeres se revelan como las que sostienen los pilares de la familia, las que pagan las consecuencias del orgullo masculino y, en definitiva, las que salen adelante con sacrificio.
9. Una madre, de Alejandro Palomas (2014). La protagonista, una mujer de sesenta y cinco años que vive en Barcelona, demuestra que la fortaleza es compatible con el carácter afectuoso, porque, a veces, las decisiones que cambian la vida de quienes más queremos nacen de pequeños gestos.
10. Malas palabras, de Cristina Morales (2015). La autora da voz a Santa Teresa de Jesús y, con ello, ofrece otra visión de la religiosa, que pone énfasis en su capacidad para ponerse en el lugar de las demás mujeres y rebelarse al patriarcado.
Si queréis más, seguid visitando el blog; aquí se habla mucho de mujeres y literatura.

08 septiembre 2014

Un mal día para nacer - Courtney Collins



Edición: Lumen, 2014 (trad. Eugenia Vázquez Nacarino)
Páginas: 288
ISBN: 9788426401328
Precio: 19,90 € (e-book: 11,99 €)
Leído en versión original.

En la actualidad, muchas nuevas voces notables llegan desde Oceanía. El caso más paradigmático es, seguramente, la neozelandesa Eleanor Catton, ganadora del Man Booker Prize con su segunda novela, Las luminarias (2013; Siruela, 2014), de próxima publicación en España. No obstante, su compatriota Graeme Simsion (El proyecto esposa, Salamandra, 2013) y las australianas Hannah Kent (Ritos funerarios, 2013; Alba, 2014) y Courtney Collins (Un mal día para nacer, 2012; Lumen, 2014) también han destacado con sus respectivos debuts, hasta el punto de que los dos primeros se han convertido en auténticos best-sellers en los países anglosajones. Esta irrupción no es casual: el gobierno australiano lleva años invirtiendo en la cultura literaria, con la creación de organizaciones, premios y otras actividades para promoverla (ya podrían tomar nota en otros lugares, ejem). La apuesta por un autor novel, además, se basa a menudo en los méritos obtenidos en programas de escritura creativa (algunos consiguieron reconocimiento por obras todavía inéditas que buscaban editorial, por ejemplo).
De los nombres mencionados, Collins comparte con Kent algo más que la nacionalidad y la juventud: las dos se inspiran en el personaje histórico de una mujer controvertida (una bandolera intrépida en Un mal día para nacer y una criada condenada por asesinato en Ritos funerarios), sobre la que intentan ofrecer una nueva mirada; recrean una época rural del pasado, evocada con aires góticos y opresivos (las montañas de Australia a principios del siglo XX y una granja de la Islandia decimonónica, respectivamente); utilizan un lenguaje de efluvios poéticos y demuestran predilección por la narración pausada, que se entretiene con la introspección a pesar de contar con una trama potente. De todos modos, aun aceptando que ninguna de las dos merece el calificativo de obra maestra, la propuesta de Collins, a mi parecer, plantea un argumento más arriesgado y sorprendente, tanto en la forma como en el tema, y lo solventa con mejores recursos que su paisana.
La protagonista es Jessie Hickman, una legendaria bandolera australiana apodada «la máquina de dar palizas», que en esta historia imaginada por Collins huye a las montañas justo después de enterrar a su hija recién nacida (un mal día para nacer, en efecto) y de matar a su esposo, un hombre maltratador y alcohólico. Este comienzo impactante da muchas pistas sobre la personalidad de Jessie que se desarrolla a continuación: una mujer valiente, sin escrúpulos, curtida por la vida a pesar de tener poco más de veinte años. Una mujer, en fin, alejada de los tópicos sobre la feminidad y la maternidad, una luchadora nata que batalla incansable por su libertad personal, aunque sea a costa de robar ganado y cometer otros delitos que mantienen a la policía alerta. Ahí está el mérito de la autora: no elude la brutalidad de la bandolera, no la «suaviza» ni la victimiza, error en el que sí cae Kent en Ritos funerarios al compadecer a su personaje desde el comienzo.
Por si el carácter de Jessie no fuera lo bastante sugestivo para sostener la trama, Collins acierta aún más al elegir al bebé enterrado como narrador en primera persona, un bebé que, después de lo ocurrido con su madre, se siente orgulloso de ella y la anima a continuar su camino, un camino en el que no faltan enemigos que la quieren hundir y un amante fiel que trata de ayudarla. Aunque este punto de vista pierde originalidad conforme avanza la novela —el primer capítulo es arrebatador, pero luego se asemeja demasiado a un narrador omnisciente convencional, salvo en algunos pasajes—, sus breves aportaciones personales, los «Mi madre», dan una gran fuerza al relato, unos destellos líricos que no mitigan la crueldad de los hechos, sino que potencian el ambiente oscuro y melancólico.
Las palabras del bebé están inmersas en la tierra en la que está enterrado. La autora, que creció en una zona rural y admite influencias de Cormac McCarthy y Carson McCullers, conocía retazos de la historia de Jessie Hickman desde su infancia y, cuando decidió escribirla, dio mucha importancia al entorno, a las piedras, al barro, a los arbustos —tal como cuenta en esta entrevista; por eso demuestra una enorme conciencia del entorno hostil, que acrecienta el ambiente gótico y logra que la voz parezca fluir desde el fondo mismo de la naturaleza, como una verdad que necesita ser contada (una vuelta de tuerca a la primera persona protagonista que tanto abunda en la ficción histórica). Un mal día para nacer se puede calificar como una novela «sucia», una novela que revuelve lo políticamente incorrecto y lo saca a la luz desde las entrañas de una criatura enterrada por su propia madre.
Courtney Collins
Como último apunte, en España la tradición de las historias de bandoleros está mal entendida o, mejor dicho, se ha simplificado por los westerns de segunda. En este sentido, conviene recalcar que, no obstante la violencia, la muerte, los robos y las persecuciones narrados, Un mal día para nacer es mucho más que una novela de género, porque su clave se encuentra en Jessie Hickman, una protagonista áspera, magnética, astuta, que atrae por ese lado «salvaje» tan poco visto en los personajes femeninos de la literatura contemporánea de este tipo. No es un libro de aventuras —aunque las hay—, sino una obra sensorial, insinuante, que plantea una concepción penetrante, cruda y feroz del instinto de supervivencia.

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