No puedo dejar
que termine el año sin hacer mi lista de mejores lecturas, que en esta ocasión
está dividida entre novela para adultos, literatura juvenil y álbumes ilustrados.
Como siempre, se trata de una selección totalmente subjetiva y en ella mezclo
tanto libros publicados este año como novelas anteriores que he leído durante
estos doce meses. El orden es solo orientativo: aunque el primero me ha gustado
más que el décimo, puede que entre el primero y el segundo, o entre el tercero
y el cuarto, apenas haya diferencia, así que no os lo toméis al pie de la
letra. Como veréis, las novelas son bastante diferentes entre ellas, pero todas me han entusiasmado dentro de su estilo y por eso las recomiendo.
1. La amiga estupenda, de Elena Ferrante
(2012).
Dos amigas, un
barrio humilde y Nápoles a mediados del siglo pasado son los componentes de
esta espléndida novela en la que la italiana Elena Ferrante construye la
historia de dos mujeres jóvenes con una caracterización profunda y hace un retrato
social soberbio de la vida en la época. Sentí mucha empatía por la narradora y
me encantó el camino hacia la madurez que se produce en ella.

Esta obra es un
regalo para cualquier amante de la palabra escrita. Rabih Alameddine nos
presenta a Aaliya, una anciana beirutí que ha pasado toda su vida buscando el
consuelo para la soledad entre las montañas de libros que guarda en su casa. La
protagonista demuestra una gran lucidez y mucho sentido del humor para
hablarnos de las novelas que han marcado su existencia y reflexionar sobre las
particularidades de la traducción, actividad a la que se dedica en cuerpo y alma.

3. La niña del faro, de Jeanette Winterson (2004).
4. Libertad, de Jonathan Franzen (2011).
6. Los días de Alejandría, de Dimitris
Stefanakis (2012).
8. El vino de la soledad, de Irène
Némirovsky (2011; publicado por primera vez en 1935).
10. Todo lo que soy, de Anna Funder (2012).
1. Pomelo y limón, de Begoña Oro (2011).
2. La niña que recorrió Tierra Fantástica en un barco hecho por ella misma, de Catherynne M. Valente (2012).
4. La cosecha de Samhein, de José Antonio
Cotrina (2009).
6. En el corazón del sueño, de Carmen
Pacheco (2011).
1. Ensueños, de Conrad Roset y David
Aceituno (2012).
2. Abuelas de la A a la Z, de Raquel Díaz Reguera
(2012).

3. La niña del faro, de Jeanette Winterson (2004).
La historia de
la niña que vino al mundo inclinada, y la del farero ciego que la adopta y le
cuenta relatos que se entrecruzan y parecen no tener final. En esta pequeña
joya poco importa el argumento, puesto que lo más valioso es la gran
personalidad que demuestra Jeanette Winterson al escribir. Me ha parecido una
autora original, con un estilo muy personal que derrocha sensibilidad y buen gusto.

No sé si será la
novela norteamericana de la década o no, pero lo que tengo claro es que
Jonathan Franzen plasma un retrato excelente de una familia de nuestros tiempos,
con todas sus luces y sus sombras. La crudeza de sus diálogos me impresionó y
sufrí con los personajes, en especial con Patty, esa madre, esposa y mujer que
se nos muestra con todos sus defectos.
5. Madame Proust y la cocina kosher, de
Kate Taylor (2012).
Con el París de fin de siècle como telón de fondo, el
resultado no podía ser otro que una novela exquisita. Kate Taylor recorre la
historia del siglo XX de la mano de tres protagonistas muy bien perfiladas,
entre las que se encuentra la madre del célebre escritor Marcel Proust, de la
que se plasman unos diarios que parecen reales, y dos mujeres que también
tienen sus propias preocupaciones. Me cautivó su sensibilidad y el hecho de
estar impregnado de la cultura francófona de Francia y Canadá.

La ciudad de
Alejandría durante la primera mitad del siglo XX es la gran protagonista de esta
extensa novela. Dimitris Stefanakis plasma el ambiente oscuro y los asuntos
turbulentos de tres personajes que distan mucho de ser los héroes
convencionales. Además, el libro también refleja los conflictos de la Europa de
la época y cómo los hijos de uno de los personajes se adaptaron a sus distintas
corrientes de pensamiento. La recreación me resultó de lo más sugestiva.


7. El tiempo entre costuras, de María
Dueñas (2009).
La evolución de
una protagonista carismática, una ambientación exquisita de Marruecos, las
voces poderosas de algunos secundarios y muchas aventuras son los motivos por los que
María Dueñas me conquistó. Enseguida me impliqué en la vida de Sira Quiroga y
me lo pasé muy bien durante toda la lectura. Creo que se trata de una novela
muy trabajada y su éxito es más que merecido.

La protagonista
de esta novela es una muchacha que se ha visto obligada a emigrar de su tierra
natal y además sufre profundamente por el menosprecio con el que la trata su
madre, una mujer narcisista que tiene un amante mucho más joven que ella. Es el
libro más autobiográfico de Irène Némirovsky y tal vez por eso me ha parecido
el más duro y amargo; en ocasiones me costó avanzar, pero no cabe ninguna duda
de que tiene una calidad literaria excepcional.


9. 22 Britannia Road, de Amanda Hodgkinson
(2012).
Un matrimonio
joven se reencuentra tras seis años de separación obligada por la Segunda
Guerra Mundial. Empiezan una nueva vida en Inglaterra, donde el hijo tiene
problemas para aceptar a su padre y los dos miembros de la pareja se sienten
como dos extraños. Amanda Hodgkinson cuida mucho la psicología de los
personajes y, en especial, destaco su habilidad para plasmar la peculiar relación
que entablan la madre y el niño durante el conflicto.

Esta novela es
como un soplo de inspiración para los tiempos difíciles. Narra la historia
basada en hechos reales de un grupo de activistas alemanes que, encabezados por
la gran Dora Fabian, intentaron derrotar a Hitler desde el exilio. El libro
tiene un gran interés porque nos muestra una parte poco conocida del nazismo,
pero además de eso también es una obra literaria magnífica, Anna Funder
escribe de maravilla.
Total de libros
para adultos leídos: 48.
Literatura juvenil

María y Jorge,
Jorge y María; dos adolescentes que se quieren pero deben estar separados
porque la prensa del corazón ha entrado en sus vidas. ¿El motivo? Sus madres
son famosas. Begoña Oro construye una novela inteligente, crítica, original y
cargada de matices que para mí le dan un valor excepcional. Además, se trata de
un libro muy actual porque utiliza los recursos de Internet (blog, redes
sociales…). En definitiva, mucho más interesante de lo que puede parecer a
simple vista.

Inspirada en los
clásicos de la fantasía tradicional, esta novela nos relata las aventuras de
una niña llamada Septiembre cuando viaja a un lugar mágico donde conoce a seres
extraordinarios. Catherynne M. Valente escribe con mucha poesía y demuestra
tener una imaginación desbordante que me dejó muy buen sabor de boca. Uno de
esos libros que gustan a pequeños y mayores.


3. Hija de humo y hueso, de Laini Taylor
(2012).
Unas criaturas
llamadas quimeras, una evocadora recreación de la ciudad de Praga y una escritura
mística y creativa conforman esta maravillosa novela cuidada hasta el más
mínimo detalle y muy superior a la media de su género (el romance paranormal).
Laini Taylor me ha parecido una autora original y con mucho talento.

Un grupo de
niños y adolescentes son llevados a una misteriosa tierra llena de peligros.
Los que mandan allí son seres de lo más extravagantes, y la novela combina sus
tejemanejes para hacerse con el poder con las aventuras de los muchachos en la
ciudad. José Antonio Cotrina tiene una gran imaginación y trata con mucho mimo temas
como el valor de la mistad y el trabajo en equipo.
5. El festín de la muerte, de Jesús Díez de
Palma (2012).
Una novela que
comprende escenas de toda la Segunda Guerra Mundial en diversos escenarios:
dos hermanos franceses que quedan huérfanos, una joven pareja que viaja en un
tren bombardeado, un miembro de las Juventudes Hitlerianas que cree firmemente
en la ideología de su partido, un español voluntario… El mayor mérito de Jesús
Díez de Palma es ofrecer una visión tan completa del conflicto de una forma muy
amena y cuidada.

Los
protagonistas de este libro tienen algo en común: son capaces de controlar sus
sueños. Sin embargo, han empezado a sufrir una extraña pesadilla y deben
reunirse para intentar vencerla. En apariencia puede resultar un argumento simplón,
pero la novela de Carmen Pacheco rebosa calidad: mezcla misterio, aventuras y
realismo; transmite un mensaje sobre la necesidad de no autocompadecerse y los
personajes son muy interesantes. Muy original y bien contada.


7. Salvando a Francesca, de Melina
Marchetta (2012).
El ejemplo de lo
que para mí debe ser una buena novela juvenil realista: la historia de una
adolescente que atraviesa un periodo difícil porque ha cambiado de colegio y su
madre sufre depresión. La trama alterna las escenas familiares con momentos con
sus nuevos compañeros, trata temas con los que el joven lector se puede sentir
identificado y además está escrito con mucha viveza. Melina Marchetta siempre
es un valor seguro.
Total de libros
juveniles leídos: 14.
Álbum ilustrado

Las
ilustraciones de Conrad Roset son dulces y mágicas, utiliza tonos suaves y
adecuados para reflejar la atmósfera del mundo onírico, mientras que los textos
de David Aceituno están llenos de poesía y creatividad. Este no es un álbum
ilustrado cualquiera, sino una auténtica biblia del acto de soñar y otros
detalles curiosos relacionados con el tema.

¿Hay alguien más
entrañable que una abuela? En este álbum se presentan diversos tipos de abuelas
(la lunática, la cocinillas, la jardinera…), todas ellas acompañadas de su
propio equipaje. Raquel Díaz Reguera escribe muy bien y sus ilustraciones están llenas de colorido; el conjunto transmite alegría y vitalidad. Un auténtico homenaje a las abuelas y a todo el
que haya tenido la suerte de conocer a las suyas.
Total de álbumes
ilustrados leídos: 5.
Para saber más sobre mis lecturas de
2012 podéis leer mi balance.